Tres años de incertidumbre

La economía mexicana cumple el primero de diciembre tres años de incertidumbre con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, quien ha afrontado la histórica crisis del COVID-19, pero también ha provocado sacudidas internas.

Al llegar al poder, López Obrador prometió tasas de crecimiento del 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) con el discurso “primero los pobres”, pero a mitad de su sexenio ahora su reto es que la economía y la pobreza vuelvan a los niveles previos a su gestión.

“Lo que ha permanecido vigente o ha sido una constante es la incertidumbre, en primer lugar lo que ocurrió tras la pandemia, que la economía no marchara por buen camino”, de acuerdo con el coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, Héctor Magaña.

Crisis histórica

Además de cerca de 3.9 millones de casos y casi 300,000 muertes, la cuarta cifra más alta del mundo, la crisis por el COVID-19 dejó en México una contracción histórica de 8.2 por ciento del PIB en 2020.

Pero la economía ya había decrecido 0.3 por ciento en 2019, el primer año de Gobierno de López Obrador, apunta Adriana García, coordinadora de análisis económico de la iniciativa México, ¿Cómo vamos?.

“A pesar de que el balance en 2021 es negativo en gran parte por los efectos de la pandemia, la política económica que esta administración había implementado desde 2019 ya se había acompañado de contracciones”, expone.

Desde que López Obrador llegó al poder se han añadido 3.8 millones de pobres, que pasaron de ser 51.9 millones en 2018 a 55.7 millones en 2020, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Mientras que la proporción de personas en clase media cayó por primera vez en ocho años, al pasar a 37.2 por ciento de la población en 2020 de un 42.7 por ciento previo en 2018, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“Sin duda tiene que ver con los efectos de la pandemia, por lo que sería injusto mencionar que esto es producto de la política económica, pero lo que es cierto es que el Gobierno implementó el paquete económico más pequeño para combatir los efectos de la pandemia entre 2020 y 2021″, advierte García.

Incierto futuro

El Gobierno espera un repunte superior al 6 por ciento del PIB para 2021 anclado en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Aun así, esto será insuficiente para recuperar lo perdido por la crisis, considera el economista Enrique Cárdenas, presidente de la asociación Signos Vitales.

“Lo que veo hacia adelante es una tasa de crecimiento relativamente baja. Un PIB per cápita que no recuperará sus niveles de 2018 hasta 2024 o 2025, quizás, de modo que es un poco gris lo que se ve hacia adelante”, opina.

Ante la política de austeridad de López Obrador, Cárdenas destaca el balance presupuestario que ha permitido la estabilidad de los indicadores macroeconómicos y mantener la deuda pública en un nivel cercano al 50 por ciento del PIB.

Sin embargo, también percibe “como característica general, una pérdida de incentivos a la inversión privada, a la inversión en general, que hace que hacia adelante haya perspectivas poco prometedoras”.

El profesor Magaña advierte como mayor reto la inflación general, que en 2021 acumula una tasa anual de 7.05 por ciento, su nivel máximo en 20 años.

También ve precariedad del trabajo, pese a que la tasa de desempleo está en 4.2 por ciento hasta el tercer trimestre de 2021, y el presidente prevé cerrar el año con casi 21 millones de empleos formales registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una cifra inédita.

“La economía ya está moderando su dinamismo. De no impulsarse el control de la inflación y la calidad en el empleo, es muy probable que para fin del sexenio, para 2024, la economía tenga crecimientos de alrededor del 2 por ciento, es decir, mantenga la misma inercia que en sexenios anteriores”, dice Magaña.

“Ataques a la ley y la energía”

Además de los factores externos, en Signos Vitales y México, ¿Cómo vamos? perciben “debilidad del Estado de derecho” como una de las principales características de la política económica.

“Ha habido incluso ataques fuertes al Estado de derecho, que se ejemplifican de forma reciente con la iniciativa para modificar la legislación energética”, advierte Cárdenas.

La economista García enuncia como uno de los mayores desafíos para los últimos tres años de Gobierno lo que ocurra con la reforma eléctrica de López Obrador, quien busca limitar a 46 por ciento la participación privada en el sector en favor de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con algunas plantas obsoletas.

“Sin suficiente energía, limpia y barata, México podría dejar de ser destino de inversión, tanto nacional como extranjera, y eso es muy delicado para el futuro del país”, concluye.

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