Sufren abuelos calvario para cobrar su pensión

FRONTERA, COAHUILA. – Un par de abuelos vecinos de la colonia Huizachal sufren para cobrar su pensión, ya que una hermana de la mujer realizaba del cobro y solo les entregaba una pequeña parte.

Elvira Flores Hernández y don José Luis Escobedo Rodríguez, vecinos de la calle Lechuguilla 109 de la colonia Huizachal, es la pareja de abuelitos que está sufriendo calamidades para poder cobrar la pensión del señor.

Ella presenta una discapacidad motriz, al no contar con una de sus piernas, mientas don José Luis presta problemas de audición y habla, es por eso que juntos acudieron a la sucursal Bancomer ubicada en la calle Cuauhtémoc en el primer cuadro de la localidad.

Al intentar realizar el trámite de la tarjeta bancaria y cobro de la pensión de don José Luis, el personal de la institución bancaria no les pudo realizar ningún tipo de trámite, debido a que les requieren dos identificaciones diferentes, una de ellas la credencial otorgada por el INE y una adicional, la cual puede ser cualquier documento oficial con fotografía.

La pareja de la tercera edad no cuenta con otro tipo de identificación para poder cumplir los requisitos que solicita la institución bancaria, por ese motivo acudieron a solicitar la carta de identidad para don José Luis.

El documento que solicitaron en la dirección de Atención Ciudadana no es válido para el banco, señaló la directora de la dependencia municipal. «Ellos necesitan una credencial, un compañero nos hizo el favor de ir a dialogar con personal del banco y ahí se nos indicó que la carta no tiene validez como identificación oficial, es por eso que ahora nos estamos coordinando con el DIF para que nos apoye con la credencial del INAPAM, esa sí es válida», comentó Eréndira Berlanga, directora de Atención Ciudadana.

Por su parte doña Elvira, señaló que vivía con su hermana, y era ella quien le hacía el favor de cobrar la pensión que realmente pertenece a don José Luis, pero que solo les entregaban una pequeña parte del total del pago, motivo por el cual decidió ir a vivir con su esposo nuevamente para evitar que se siguiera cometiendo este abuso por parte de su familiar.

«La pensión la cobraba mi hermana, y a él solo le daba 100 o 200 pesos, ella me cuidaba a mí por mi problema, pero pues yo veía que él (don José Luis) batalla hasta para comprar comida», señaló doña Elvira.

La abuelita dijo que uno de sus hijos es quien ahora va a visitarlos y está al pendiente de ellos: «mi hijo José Luis es quien ahora no visita, él nos da una vuelta, nos mira y nos ayuda con lo que puede», dijo.

La pareja de abuelitos fue apoyada por el personal de la dirección de Atención Ciudadana, así como del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia para realizar el trámite bancario necesario y con traslado a su domicilio.

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