Nudo gordiano

Por Yuriria Sierra

Cuatro de la Cuarta

Tras el buen sabor que dejó su participación en la IX Cumbre de Líderes de América del Norte, en Washington, DC, Andrés Manuel López Obrador no ha tenido muy buenos días. Varios tropiezos, asuntos que aclarar y hasta polémicas que pueden llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de quien ayer conocimos el nombre de su nueva integrante.
Primera. Se filtra un audio del secretario de Salud, ése del que el mandatario está tan orgulloso. Jorge Alcocer participó en un foro el fin de semana, dijo esto: “Hoy se nos presentan indicios de una cuarta ola, pero no quiero que esto pase a la prensa”; en ese mismo evento calificó a los medios como “distorsionadores de la verdad”. Un par de días después de esta declaración, el presidente López Obrador volvió a darle un espaldarazo cuando, de paso, zanjó los rumores de una posible renuncia: “Es un hombre sabio, recto, honesto, sensible, humano, no creo yo que haya habido un secretario de Salud así; quizá antes, pero que yo recuerde, no. Premio Nacional de Ciencia; pero sobre todo: una gente muy humana, honesto, ¡imagínense!, ¿cómo lo vamos a cambiar?”.
Segunda. Una investigación periodística publicada por Latinus reveló que una de las megaobras insignia de esta administración, sí luce como una insignia, pero de opacidad y hasta más. La llamada Estafa Maestra habría tenido alumnos que replicaron el modelo de empresas fantasma y licitaciones otorgadas de manera directa para echar a andar el proyecto del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles que está a meses de ser inaugurado, aunque no haya certeza aún de cuántas aerolíneas usarán sus pistas.
Tercera. Esto lo dijo el secretario de la Defensa Nacional para celebrar un aniversario más de la Revolución Mexicana: “Las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional vemos en la transformación que vive nuestro país el mismo propósito de las tres primeras transformaciones, el bien de la patria. Se enfoca en desterrar la corrupción, procurar el bienestar del pueblo, el progreso con justicia, la igualdad, el crecimiento económico, educación, salud y seguridad, entre otros rubros. Como mexicanos, es necesario estar unidos en el proyecto”. Un llamado a que ciudadanos se adhieran a un movimiento no tendría que ser un escándalo, pero resulta que lo pronunció el representante de las Fuerzas Armadas y, al menos en nuestro país, éstas tienen expresamente prohibida la injerencia en asuntos políticos. Nada bien se ve en una narrativa de militarización en donde el Ejército tiene en sus manos tareas de seguridad, pero también construyen un aeropuerto, bancos del Bienestar y, dicen, que pronto hasta podrían encargarse del abasto de medicamentos.
Cuarta. Mucho tiene que ver con el apartado segundo: el lunes por la tarde, vaya sorpresa se llevó la nación cuando apareció un decreto en el que el Presidente ordena que todas las megaobras que tengan que ver con infraestructura, sean consideradas un asunto de seguridad nacional, con esto, según lo ordena la Constitución, deben bañarse de discrecionalidad. No se sabrá, por ejemplo, cuánto, cómo, con quiénes y cuándo se gastó para levantar un proyecto como el Tren Maya. El Presidente aclaró ayer que es por cuestiones de burocracia, pues en el decreto también se estipula que las autorizaciones para el inicio de cada proyecto tienen que darse en tiempo récord o sea cinco días, por el bien del país, por supuesto.
Fueron buenos días, varios, los que el mandatario disfrutó de buen manejo político; pero eso fue la semana pasada. Ahora, apenas es miércoles y ya ha tenido que sortear varias polémicas. A ver cómo acaba la semana.

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