Conmemoran 10 años de la partida de Granados Chapa

 A 10 años de su partida, Miguel Ángel Granados Chapa mantiene encendidos los recuerdos de quienes lo acompañaron en su camino periodístico y familiar.

A manera de reconocimiento, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM convocó a periodistas, su esposa e hijo para revivir algunos pasajes de la vida del ex columnista de REFORMA.

«Fue un compañero de vida inteligente, prudente, recto, honorable, serio, pero a la vez alegre, muy cantador.

«La gente dice ahora ’10 años pasaron volando’, pues sí, pero no, para mí estos 10 años han sido de una ausencia larga, dolorosa, porque al irse mi compañero de vida, con el que vivimos muy alegres, pero también sufrimos con la enfermedad, ahora me dejó huérfana de su cariño, compañía, de su alegría de vivir, de sus canciones», platicó la académica y pareja, Shulamit Goldsmit.

En la conmemoración estuvieron los periodistas Carmen Aristegui, Javier Solórzano y René Delgado, así como su hijo Tomás Granados y la académica Carola García.

La mejor forma de honrar al creador de Plaza Pública, coincidieron, es hacer un periodismo recto, limpio e informado.

Recordaron la memoria prodigiosa que tenía Granados, que se percibía en todas las columnas que escribía, en sus libros y programas en medios electrónicos.

«Es un ejemplo a seguir, una figura que nos permita refrendar para qué sirve el periodismo, para qué sirve una voz crítica, para qué sirve alguien que está todos los días con una constancia, con una disciplina, con un sentido de la responsabilidad verdaderamente fuerte.

«Sirve para construir democracia, para ayudar a los demás, para que una sociedad pueda construir su propio entendimiento de la realidad política y económica», consideró.

Recordó que su columna tuvo tanto poder porque se hacía con una convicción plena, informada y proyectaba certidumbre de lo que ahí se argumentaba.

Incluso, dijo, ahora en muchas ocasiones ella y quienes lo conocieron se preguntan qué haría él ante ciertas circunstancias por las que está pasando el País.

René Delgado, ex director de REFORMA, rememoró cómo Granados jamás dejaba de trabajar, incluso, como en sus únicas vacaciones largas estuvo a punto de no publicar su columna, pero no lo hizo.

«Yo sostengo que cuando un periodista pierde la curiosidad, ya perdió la posibilidad de ser periodista, y Miguel Ángel era un hombre en extremo curioso.

«Tenía una capacidad de indagar aquello que no entendía e informarse de los fenómenos informativos para no dar una información al garete. Le decía que él era el único periodista con un disco duro integrado», elogió.

Era un hombre que era capaz, pese a todos los años de oficio, de volverse a asomar a la realidad, estudiarla e interpretarla con un rigor, consideró, que no se ve en estos días.

Delgado apuntó que tenía la capacidad de adquirir nuevas habilidades y reflexionar sobre el impacto de lo que escribiría.

Javier Solórzano rememoró las ocasiones en las que recibió una especie de regaño y fueron para él la mejor forma de fortalecer la manera de hacer periodismo.

«Él fue muy solidario, pasamos por trances nada gratos. Siempre estuvo ahí», anotó.

Su hijo Tomás adelantó que publicará pasajes de la vida de su padre el próximo domingo en las páginas de REFORMA.

Por ejemplo, cuando su primer intento de escribir la tesis para graduarse en la licenciatura de periodismo fue dictándosela directamente al esténcil.

«Imaginen la confianza de este muchachito que dice, soy capaz de dictar. Su director de tesis impidió que esto se concretara, y lo obligó a hacer una tesis como se debe», dijo.

Recordó cómo en un acto que podría considerarse como ilegal, pero era un ritual pagano que ellos quisieron hacer, depositaron parte de las cenizas de Granados en una zona arbolada entre la Facultad de Derechos y la Torre 2 de Humanidades, en la UNAM, por donde se imaginan que pasaba cotidianamente.

«Supongo que es un acto ilegal, pero nos parecía que era el mejor modo de llevar a Miguel Ángel al sitio que mayor influencia tuvo en su vida», argumentó.
Y exaltan su periodismo ético
El periodista Miguel Ángel Granados Chapa, fallecido diez años atrás, representa el paradigma del periodismo ético, comprometido socialmente, al servicio de la gente y que escogió las mejores demandas de la sociedad, destacó el periodista José Reveles durante el homenaje que le dedicó por su parte la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La institución, que otorgó en 2009 el doctorado Honoris Causa al autor de la columna Plaza Pública -fundada en 1977 y publicada en REFORMA desde 1993- reunió también a las académicas Beatriz Solís, Patricia Ortega y Yissel Arce, quienes destacaron la longevidad y pertinencia de esta columna.

«Nos hace mucha falta su Plaza Pública para buscar herramientas y seguir trabajando la reflexión y la acción, porque él unía las dos cosas: reflexionar para poder actuar e incidir», ponderó Solís.

Ortega valoró el hecho de que esta columna, que apareció hasta dos días antes de su muerte, se publicara en diversos periódicos del País como parte de Grupo REFORMA

«Ese hecho me parece muy importante, porque le dio a Granados Chapa la libertad de no depender del centralismo de los periódicos de la capital de País y eso logró que se extendiera su trabajo por toda la República Mexicana», dijo.

«Granados Chapa irrumpió, con su columna, en un contexto donde el periodismo casi no discutía ni cuestionaba los actos de poder; él daba razones, estaba siempre informado, investigaba y se documentaba sobre los hechos. Apostó a la precisión histórica en un País o en un tiempo en el que no todo mundo tiene memoria de la histórica», puntualizó Ortega y propuso a la UAM recuperar los libros de Granados Chapa que están agotados, así como el legado de sus columnas.

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Mauricio Sánchez

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