Reivindican mujeres indígenas presencia en Reforma

 El evento comenzó con una declaración que, probablemente, será la única certeza que deje la remoción de la efigie de Cristóbal Colón sobre Paseo de la Reforma: aquí, en esta Ciudad ruidosa y peleonera, el consenso absoluto es imposible.

Tras semanas de discusiones acaloradas sobre el patrimonio histórico de la CDMX, sobre sus monumentos y estatuas, o, más bien, sobre quién merece que le erijan uno u otra, el Gobierno capitalino redobló ayer su convicción de que es necesario que una mujer indígena sustituya al marinero genovés en la avenida privilegiada.

En el acto oficial de entrega de 5 mil firmas recabadas por promotoras indígenas para este fin, llevado a cabo este martes en el Museo de la Ciudad de México, la historiadora Laura Angélica Moya, académica de la UAM, dejó en claro que el espacio público de la urbe es uno que se encuentra en disputa.

“Este espacio ha dejado de ser patrimonio exclusivo de los estados nacionales y hoy es disputado por numerosos grupos y actores sociales. Por eso no hay posibilidades de tener consensos absolutos, sólo narraciones diferenciadas y subalternas que confrontan a los discursos dominantes heredados”, declaró, primera al micrófono.

El recinto del Centro Histórico recibía en su patio central a mujeres representantes de pueblos originarios de la Ciudad de México, Guerrero y Puebla para que, por primera vez desde que se desató la polémica acerca de los monumentos, pudieran pronunciarse, desde un estrado gubernamental, sobre la decisión ya tomada.

La activista na savi Hermelinda Tiburcio Cayetano, defensora de los derechos de mujeres indígenas guerrerenses, tomó la palabra.

“Voy a expresar mi sentir, nuestro sentir, el sentir de mis hermanas que me acompañan, pero también las que hoy no están con nosotras”, comenzó.

Estas palabras, viniendo de Tiburcio Cayetano, adquieren un peso importante para quien recuerde que la activista ha sufrido tres atentados contra su vida por la defensa de las mujeres de su comunidad, y que ha sido víctima de hostigamiento jurídico del Gobierno Mexicano por denunciar casos de violación sexual perpetrados por integrantes del Ejército.

“Hoy, 14 de septiembre, es un día especial, porque se va a anunciar la colocación, o la estatua de una mujer indígena en la ciudad. Así lo creemos”, expuso.

“Tal vez para la sociedad eso no es importante. Quizá por racismo, discriminación, se tome como algo feo o no digno, pero para nosotras, las mujeres indígenas, significa visibilidad, reconocimiento y representación de todas aquellas mujeres que hicieron frente a estos hechos luchando junto a hombres, niños, niñas por preservar su cosmovisión, cultura, los saberes, los conocimientos ancestrales, los rituales y la preservación de los alimentos sagrados, como el maíz, la calabaza, el frijol”, declaró.

Ante expresiones espontáneas de aprobación de sus compañeras, quienes asentían durante su discurso, la activista las reunió en una proclama.

“Hoy comienza una nueva historia en esta ciudad, en el país, porque se pondrá la estatua de la diosa. Nosotras, ustedes, la que está aquí enfrente, son la diosa, porque nosotras parimos hijos, nosotras somos madres de todos los varones que están aquí enfrente, los de los medios de comunicación, los funcionarios, las funcionarias, nosotras damos luz, somos las diosas”, selló.

“Entonces, hoy es un día especial porque se anuncia un monumento de una mujer, una diosa se instala en esta ciudad”.

La ex senadora Jesusa Rodríguez, una de las promoventes del punto de acuerdo en la Cámara Alta que derivó en el retiro de Colón, reconoció que no había mucho más que agregar.

“Bueno, después de lo que ha dicho Hermelinda, hay muy poco que decir, porque, realmente, si la diosa no aparece, estamos fritas, muchachas”, declaró.

No obstante, el evento también fungió como un recordatorio de que, quizás incluso antes de las reivindicaciones históricas, están las necesidades materiales.

“Yo vine ahorita a pedirles, no a pedirles, sino a exigirle, doctora (Claudia Sheinbaum), junto con mi Presidente (Andrés Manuel López Obrador), que pongan nuestra universidad en Milpa Alta, que nos hace mucha falta, y también para nuestro origen del náhuatl”, dijo Margarita Retana, representante del pueblo originario de su Alcaldía.

La claridad de las mujeres indígenas del evento, sin embargo, no fue la misma en el Gobierno de la Ciudad, que dejó sin esclarecer del todo al elefante en el cuarto: la polémica escultura Tlali del artista Pedro Reyes.

Apenas el día anterior, una carta firmada por 300 artistas pedía que Reyes renunciara al proyecto, alegando que debería encargarse la estatua a una mujer indígena.

En un anuncio previo a su discurso, Sheinbaum parecía responder a esta petición.

“Hemos tomado la decisión de que mejor lo ponemos en manos del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México que es, finalmente, quien lo tiene que decidir”, declaró.

“Queremos agradecer al arquitecto Pedro Reyes porque, realmente, él lo tomó como algo fundamental, y es muy probable que también parte de su obra esté también exponiéndose en la Ciudad”.

Horas después, la Secretaría de Cultura capitalina enmendaba en un comunicado: “No está descartado que Tlali vaya a sustituir la escultura de Colón en Paseo de la Reforma. Ahora el proceso estará avalado por el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México”.

Y en una única declaración al respecto, Reyes tampoco lo explicaba del todo.

“Lo importante es que sea lo mejor para las mujeres, los grupos indígenas y para la Ciudad. Tenemos instituciones que regulan el espacio público y a ellas corresponde tomar la decisión. Para mí será un honor presentar mis propuestas si el comité me lo solicita”, comunicó a este diario.

En la disputa sobre el espacio público, no obstante, la voz que faltaba de ser escuchada por fin tuvo un micrófono.

“De muchísimas partes del País, mujeres que escucharon el exhorto que hizo el Senado, que se enteraron y que dijeron que querían pedir que sí se haga, sobre todo visibilizar a la mujer indígena, porque ha sido la más discriminada; la mujer indígena y pobre lleva la carga más grande en este País”, diría en entrevista Rodríguez al terminar el evento sobre la recolección de firmas.

En una ciudad donde nadie se pone de acuerdo, donde los consensos absolutos no existen, las mujeres indígenas del País se declararon diosas y exigieron un monumento que así lo proclame.

Comparte la noticia en:

laprensamonclova_46f5ls

Read Previous

Reporta OMS descenso de 13% en contagios de Covid

Read Next

Creará UE agencia antipandemias