Vivió una vida plena doña Karla Delgadillo

Tras vivir una vida plena, en la que disfrutó de un sin fin de actividades junto a sus seres queridos, gozó al máximo innumerables momentos y fomentó el amor y unión entre su familia, Francisca de Hoyos de Santos falleció el 18 de julio.

Junto a Alberto Santos González (finado), con quien se casó el 14 de octubre de 1938, en el Templo de la Purísima, formó una hermosa familia integrada por 10 hijos: Yolanda, María Luisa, Catalina (finada), María Eugenia, Alberto (finado), Francisco, Fernando, Ignacio, Roberto y Manuel (finado), 33 nietos, 68 bisnietos y 4 tataranietos.

Nació en Múzquiz, Coahuila, el 20 de diciembre de 1918, vivió parte de su vida en Monterrey.

Junto a su esposo pasó gran parte de su vida, pues se casaron cuando ella tenía 19 años, y juntos formaron un sólido matrimonio, que se interrumpió por el deceso de Alberto, hace cuatro décadas.

“Enviudó muy joven, mi papá tenía 18 años más que ella, pero siempre lo apoyó, en todas sus iniciativas empresariales estaba detrás de él. Recuerdo verlos muy seguido, siempre platicando y comunicándose entre sí, de todas sus iniciativas que emprendía de negocios. Me gustaba mucho verlos platicar entre ellos”, comentó su hija Yolanda Santos de Hoyos, “enviudó hace 40 años y hasta el final de su vida siempre se acordó de mi papá, miraba el retrato que tenía en su recámara”.

Se distinguió por ser una persona que apoyaba y disfrutaba la cultura y las artes, sobre todo una buena música y el piano, y fue precisamente ese amor por las bellas artes uno de los tantos legados que dejó a sus hijos.

Gozaba al máximo el escuchar música clásica, por ello tenía una gran colección de discos; así como leer de todo.

Entre sus pasiones estaba viajar alrededor del mundo pues consideraba que viajando era la mejor manera de conocer y aprender sobre las diferentes culturas. Muchos de esos viajes los realizó junto a sus hijas.

“Fue una mujer muy adelantada para su época. Era una mujer que le gustaba la música, el arte, que nos pudo mandar a estudiar a Europa para que nos desarrolláramos más y conociéramos otras culturas. En aquella época no todo mundo pensaba tan avanzado”, recordó.

FUE UNA MUJER DE CARÁCTER

Era toda una guerrera, de carácter fuerte y muy luchona, y esa forma de ser la mantuvo intacta hasta el último día de su vida.

“Siempre decía qué quería, era una mamá enérgica, que para educar a 10 hijos tuvo que ser muy fuerte, y obviamente pasó por dolores y épocas duras, pero en todo momento salió adelante”.

Aunque vivió rodeada de sus hijos e involucrada al 100 por ciento en sus actividades y educación, se daba el tiempo para realizar actividades que le gustaban, como convivir con sus amigas y jugar paco, canasta y bridge. Incluso, una semana antes de su deceso, aún jugaba poker diariamente con sus familiares.

Además, encontraba tiempo para apoyar diversas causas asistenciales, siendo algunas de ellas la Casa Paterna la Gran Familia, y Supera, fundadas por dos de sus hijos, Alberto Santos y Yolanda Santos, respectivamente.

“Siempre nos ayudaba y lo último fue que Supera, tiene dos hospitales e iba a construir el tercero en Zuazua, y ella quiso construir el hospital y donarlo a la comunidad. Un hospital muy bonito para ayudar a la gente menos favorecida, y quiso donarlo porque su mamá nació en Zuazua y fue en honor a ella”, señaló.

Destacó entre sus amistades y familiares por ser una mujer sencilla y generosa, que vivió en plenitud cada etapa que le tocó vivir.

Fue un ejemplo de fortaleza, amor y unión familiar, por tal motivo su familia unida, tal y como le gustaba verlos, estuvieron junto a ella hasta su último día. Y así juntos, la despidieron con una misa que se ofreció en su honor.

Ésta fue el 19 de julio en su residencia. Ahí la recordaron con especial cariño.

Descanse en paz.

ASÍ LA RECORDARÁN…

“Fue una mujer de carácter fuerte, muy luchona, el carácter lo demostró hasta en sus últimos días. Siempre decía qué quería y para educar a 10 hijos tuvo que ser muy fuerte.

Le gustaba mucho escuchar música y el piano, a nosotros nos puso a tomar clases, por más que yo quería bailar, ella quería que yo tocara el piano, además oía mucha música clásica.

Tuvo muchas cualidades, era muy disciplinada en su comida, en ejercicio, tenía muy buenos hábitos, y pues de alguna forma hicieron muy buen equipo mi papá y mi mamá para educar a todos sus hijos”.

YOLANDA SANTOS DE HOYOS, HIJA

“La vamos a extrañar muchísimo. Aunque sabemos que está en una mejor vida junto al infinito amor de Dios Nuestro Señor, junto a sus padres, esposo e hijos que se le adelantaron en este camino.

Vamos a extrañar su persona, su cariño de muy buena madre, abuela, bisabuela y tatarabuela. Tenía siempre un gran cariño hacia todos nosotros, su familia.

En lo personal la quería y quiero muchísimo. Su trato hacia mí y hacia mi marido, su hijo Fernando, y nuestros hijos y nietos, fue siempre de amor y cariño. Esperamos en Dios descanse en paz habiendo cumplido en la vida de una manera excelente, de la mejor manera”.

ADRIANA GARZA MORTON DE SANTOS, NUERA

“Mi abuelita fue una mujer fuerte, cariñosa y ejemplar. De carácter medio duro que le gustaba la disciplina, pero a la vez con un corazón tierno y noble. Tuvo una vida plena llena de amor. Siempre rodeada y querida por sus 10 hijos, de sus nietos o de sus amistades.

Le encantaba viajar y creo que hasta Acapulco también la va a extrañar. Sólo queda darle gracias a Dios por su larga vida y buena salud, porque fuimos muy afortunados de haberla tenido por tanto tiempo.

Voy a extrañarla mucho, sobre todo en las reuniones/posadas y su festejo de cumpleaños en diciembre que ya era una tradición familiar. De seguro hay fiesta en el cielo.

Voy a extrañar sus sabios consejos pero estoy feliz de pensar que ya se reencontró con sus papás, con mi abuelito Papino, con mi papá y con sus dos hijos, Cata y Meme. Te quiero mucho Mamina”.

FEDERICO SANTOS BOESCH, NIETO

“Mamina. Mi abuela de gran fortaleza y energía única, con quien tuve el honor de convivir y conocer por tantos años. Mayormente la recordaré activa, amante de su familia y amistades, siempre curiosa por saber y aprender cosas nuevas y de diferentes culturas, ávida lectora, jugadora de bridge, de gran memoria hasta ya grande aún y con tantos temas, familia y amistades.

Desde chica que la visitaba siempre con un detalle que ofrecer desde un dulce, paleta de cajeta o limonada, además de la plática, la caminata, o ya en sus últimos años, la jugadita de poker desde su lugar en cama. Cariñosa, generosa y bondadosa de esencia. Honro su vida con gran admiración”.

ADRIANA SANTOS DE SADA, NIETA

“Mamina fue para mí el mejor ejemplo de fortaleza y de amor. La mujer más guerrera y a la que más he admirado en mi vida. Siempre tenía tiempo y amor para cada hijo, nieto, bisnieto y tataranieto.

Me siento muy afortunada de haberla tenido tan cerca tantos años y de haber aprendido en ella la alegría de vivir y disfrutar la vida al máximo. Me quedo con su ejemplo de vida y siempre estará en mi corazón”.

CATALINA BREDEÉ SANTOS, NIETA

“Querida Mamina, 102 años y 7 meses, son muchos años, en tu caso la gran mayoría de ellos los viviste a plenitud, no me acuerdo nunca de ti sin quehacer.

Siempre apuntada para esos largos viajes alrededor del mundo, y como dicen, hay pocas cosas que nos enseñen más que conocer y recorrer otras culturas. Siempre me llamó la atención tu energía, siempre guerrera, nunca dejada, algo desconfiada y tu inteligencia impresionante.

Nunca olvidaré cuando te hacía cuentas, tu sacabas lápiz y papel y hacías tus cálculos más rápidos que yo con la calculadora. De carácter fuerte siempre logrando tu voluntad y al mismo tiempo siempre un alma generosa, preguntando qué nos hacía falta y viendo cómo poder ayudar al prójimo.

En tus últimos años tu inteligencia no mermaba, pero la memoria hacía sus estragos, y preferías mejor las cartas y así no tenías que mantener el hilo de las conversaciones. Franca y directa, algo obstinada, pero siempre con una sonrisa cuando te iban a visitar.

Vamos a extrañar mucho a ese gran ser humano, imperfecto, pero guerrero y entrón, sensible y generoso. Espero te reencuentres con tus seres queridos que se adelantaron y descanses eternamente”.

FEDERICO GARZA SANTOS, NIETO

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