Nudo gordiano

Por Yuriria Sierra

No más Bartletts

Tercera ola, récords de contagios diarios, más hospitalizaciones y retrocesos en el semáforo epidemiológico. Así los últimos días en el país. Al mismo tiempo, personajes como éstos en la función pública: “Les voy a contar una cosa, con el bozal no se oye ni se entiende. Aquí ya estamos todos vacunados…”, dijo Manuel Bartlett a un reportero que portaba cubrebocas durante una conferencia. Más de 500 días de pandemia y no, no han entendido nada.
“La ciudadanía durante décadas reclamó la existencia de estos mecanismos y el primero de agosto será la primera vez que se lleve a cabo una consulta popular”, me afirmó el consejero del INE, Uuc-Kib Espadas, en Imagen Televisión, sobre la convocatoria para el próximo 1 de agosto. Agregó: “El foco de la consulta no está en ninguna persona ni grupo de personas. El foco de la consulta sobre lo que se consulta es sobre el esclarecimiento de decisiones políticas del pasado. Es decir, lo que se decidió, por qué se decidió, quién lo decidió, cuáles fueron los alcances. Esto incluye una diversidad de procesos y desde luego involucra a una amplia diversidad de actores, pero no es una pregunta destinada a ninguna persona, ni grupo de personas en particular”.
Y la pregunta, la conocemos, ambigua como pocas: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.
En la conversación, el consejero electoral precisó: “Cuando hablamos del esclarecimiento de decisiones políticas, yo por ejemplo, quiero saber quién tomó la decisión desde el gobierno la represión de 1968 o el halconazo de 1971 y ésas son cosas que se deben esclarecer en mi opinión que la ley no obliga a su esclarecimiento y que probablemente quienes tomaron las decisiones políticas involucrados, incluso podrían no seguir vivos en el momento actual. Queremos poner un punto final a estas cosas que ocurrieron en el pasado, las decisiones que se tomaron en el pasado y por tanto corresponderá no seguir investigando al respecto”.
Ojalá pudiéramos decidir qué personajes no merecen estar más como funcionarios. Eso le hace mucha más falta al país, a nuestras instituciones, que maromas circenses que lucen más como estrategias de campaña que como compromiso real de una lucha contra la impunidad.
En el caso de Manuel Bartlett, por ejemplo, tras ser enemigo de la izquierda por años, responsable de que la alternancia política no se configurara en el 88, tras el “arrepentimiento” por su pasado fue recibido y hasta premiado con un lugar en el gabinete de la 4T. Y ya vimos el resultado: despotismo a todo lo que da.
De qué servirá entonces esta consulta, porque además está también el riesgo de que no tenga validez, pues depende de la participación de al menos cuatro de cada diez electores.
Tal vez el entusiasmo fuera otro si nos preguntaran sobre la permanencia de figuras como Bartlett en el espectro político. Y que la respuesta sí tuviera consecuencias.

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