Encendido del Alto Horno Guadalupe No.1

Ayer 2 de junio se cumplieron 77 años de un suceso que cambió para siempre la vida de Monclova.

Ese día, un puñado de hombres, muchos de ellos acompañados por sus esposas, se dieron cita muy temprano para atestiguar un acontecimiento de algo que a nivel mundial no solía ser muy frecuente.

Desde las seis y media de la mañana, la gente empezó a tomar su lugar al pie de una gigantesca estructura de acero, pintada de negro, que destacaba ante el agreste panorama de Monclova.

El público estaba compuesto por una mezcla de mexicanos y norteamericanos que esperaban el inicio de una muy importante ceremonia que habría de marcar un nuevo rumbo en la vida de nuestra ciudad. A partir de ese día, ya nada fue igual en Monclova.

En punto de las 7 de la mañana, se escuchó la voz potente y bien modulada de don Luis F. Fink que se dirigió a la concurrencia con las palabras que ahora cito textualmente:

“Respetables damas, estimados compañeros.. Es para mi un verdadero honor haber sido nombrado Maestro de Ceremonias de este acto por el señor Pape, Gerente General de esta empresa, trabajador incansable y gran amigo.

Gustoso acepté esta distinción en nombre de aquél grupo de cinco o seis que aquí en Monclova, hace dos años, iniciamos estos trabajos encabezados por nuestro gran compañero, el Ing. José J. de la Fuente.

Esta ceremonia me llena de emoción porque estoy percatado de su gran significación, no solo para los aquí presentes y la vida económica de Monclova, sino para la vida económica e industrial de nuestra querida patria.

Para este acto tan solemne se ha preparado un sencillo programa que consiste en la entrega que el señor Pape y el señor Tooke, hacen del Alto Horno al señor Royce y al señor Ehrman, Superintendente General de la Planta y Superintendente del Alto Horno respectivamente.

A continuación se hará la bendición del Alto Horno en nombre de Santa María de Guadalupe por nuestro querido Párroco, el Reverendo Señor Cura Román Blanco.

En seguida se llevará a efecto el encendido del Alto Horno a los acordes de nuestro Himno Nacional.

Para el encendido del Alto Horno fue elegida la distinguida señora Lou Pape; ninguna selección más acertada ya que ella ha puesto todo su corazón para que se lleven a cabo estas enormes obras, trabajando infatigablemente en distintos aspectos, pero sobre todo, en el alivio de las necesidades, no solo de los familiares de nuestros trabajadores, sino de todas las clases menesterosas de Monclova. Para ella, para el señor Pape y para el señor Tooke, la gloria que les corresponde.”

Siguiendo el orden del programa, tocó en turno al señor Harold R. Pape hacer uso de la palabra y su discurso me emociona ya que se que fue mi padre quien lo redactó y una copia del mismo apareció entre sus papeles. Como el documento fue escrito originalmente en inglés, ahora intento hacer la traducción de algunas de sus partes.

“Damas y caballeros, todos ustedes miembros de la familia AHMSA: Nos complace mucho estar hoy reunidos esta mañana, no para celebrar la terminación de un trabajo, sino el principio de otro. El primer paso del niño que es AHMSA está siendo dado y todos nosotros como padres de la empresa con la que hemos estado en contacto diario, podemos sentirnos muy orgullosos del camino que hemos seguido, pero también muy conscientes de los problemas que tendremos que enfrentar en el futuro y resolverlos uno por uno, hasta la realización de nuestro proyecto.

AHMSA originalmente fue concebida en la mente de sus fundadores, como una planta productora de hojalata, una planta importante pero pequeña que tendría que depender de las materias primas de proveedores extranjeros; sin embargo el advenimiento de la Guerra en Europa, hizo necesario la redefinición del proyecto el cual tuvo que ser modificado, pensando ahora en una planta más integrada que sin duda nos traería muchos más problemas para su realización si tomamos en cuenta que las materias primas y los equipos necesarios eran, por entonces, muy difíciles de conseguir. Extrañamente estas dificultades nos unieron mas estrechamente que nunca a las pocas personas aquí en México y en los Estados Unidos que nos dábamos cuenta de la importancia de esta nueva industria y así mismo de la importancia de poner en práctica la política del “Buen Vecino”, tal como ha sido expresada en los Estados Unidos y apreciada por el pueblo de México.

El programa de construcción que hoy hemos cumplido parcialmente aquí en Monclova, ha rebasado todas las expectativas de construcción que se tenían originalmente. Representa un gran esfuerzo de los fundadores, de los banqueros, de los consultores, de los ingenieros, de los diseñadores y, por supuesto de los operadores, para crear una planta modelo de acero autosustentable aquí en México, planta que abrirá el camino en el gran futuro industrial del país”..

En otra parte de su discurso, el señor Pape dijo lo siguiente…

..”en Estados Unidos la idea de utilizar equipo viejo difícil de adaptar para los requerimientos de guerra que se tenían, equipo que tendría que ser reconstruido, reacondicionado y puesto a trabajar junto con las líneas de las modernas fábricas, no gustaba mucho y eso permitió que se diera la aprobación para que tales equipos se instalaran en México, limitados por las limitaciones que la guerra imponía.

Al momento de dar principio a estos trabajos, hemos tenido muy claro que tendremos que realizar grandes esfuerzos con nuestras manos desnudas y con muy pocos materiales; que tendremos que desarrollar nuestro ingenio al máximo y que estaremos sujetos a severas críticas si el trabajo desarrollado no corresponde a los estándares aceptados.

La sangre, el sudor y las lágrimas que se ha llevado la construcción de esta primera etapa de nuestra planta, son solo el principio de lo que vendrá, pero habiendo llegado a este punto, creo que podemos tomarnos todos un respiro profundo de satisfacción por nuestros esfuerzos, sabedores de que hemos construido una muy buena base para producir cientos de miles de toneladas de acero para México.”

Finalmente el señor Pape pidió al señor Roy P. Tooke, Ingeniero en Jefe de la Compañía que recibiera su profundo agradecimiento y el reconocimiento de la Gerencia, por el excelente trabajo realizado y le pidió que entregara a el área de operación tanto el Alto Horno como la primera Planta de Fuerza que tuvo AHMSA.

El señor Tooke cumplió su cometido, entregó las nuevas instalaciones y pronunció un breve discurso, resaltando el ingenio y la capacidad de la mano de obra mexicana. De ese discurso, deseo rescatar este párrafo..

..”personalmente me siento muy agradecido con los hombres que han construido el Alto Horno y la Planta de Fuerza. Los que cavaron los cimientos, los trabajadores del concreto, los fabricantes de estructuras, los montadores, carpinteros, albañiles, tuberos, mecánicos, electricistas y el personal de los talleres de mantenimiento que hicieron todo lo que estuvo de su parte para la realización de sus tareas. Esta gente destinó muchas horas de duro trabajo, casi siempre con herramientas inadecuadas, o de plano sin herramientas, improvisando. Para ellos y para su voluntad y determinación para terminar este trabajo, a pesar de todas las dificultades, nuestro mayor crédito por su trabajo realizado”..

Las instalaciones fueron entregadas a los señores Royse y Ehrman para su operación y ellos las recibieron con un par de discursos que por esta ocasión y en razón del espacio, habré de omitir..

Así fue como se llevó a cabo esta ceremonia que terminó con un almuerzo en la Casa Páez al que fueron invitados solamente algunos de los asistentes.

En la foto podemos apreciar al Padre Blanco bendiciendo las instalaciones y junto a él a don Luis F.Fink con corbata negra. De espaldas el señor Pape y detrás de una figura borrosa, el ing. Roy P. Tooke. A la extrema derecha mis padres César Luna L. y Guadalupe L. de Luna que mira a la cámara.

Comparte la noticia en:

laprensamonclova_46f5ls

Read Previous

COAHUILA, EN CONDICIONES DE SEGURIDAD Y ESTABILIDAD PARA LAS ELECCIONES DEL DOMINGO: MARS

Read Next

Deja volcadura 2 personas sin vida