Retrovisor

Por Ivonne Melgar

De senadores sorprendidos y serviles

La sesión del Senado en la que se le extendió el periodo de cuatro a seis años al presidente de la Corte dejó al descubierto las debilidades de una oposición dividida, sin liderazgo ni rigor.
Porque la reserva presentada de última hora por el PVEM, previo aval del jefe de Morena, Ricardo Monreal, consiguió 85 votos a favor, incluidos los de varios representantes del PRI, PRD y PAN.
De manera que el reclamo a la mayoría morenista por el desaseo con el que se colocó esa “bola rápida” pronto se estrelló ante la evidencia de que varios senadores de oposición, involucrados en las negociaciones, estaban enterados.
Uno de los constitucionalistas más agudos de la Cámara alta, Miguel Mancera y sus compañeros de la bancada del PRD, avalaron este artículo transitorio que también amplía los plazos de integrantes del Consejo de la Judicatura.
Otros experimentados políticos, como Manuel Añorve, Eruviel Ávila y Carlos Aceves del Olmo, también dieron su respaldo a este cambio que, según juristas como José Ramón Cossío, Diego Valadés y Pedro Salazar, viola el artículo 97 de la Constitución, misma que, alertan, no puede ser modificada por la vía de un artículo transitorio.
Del PAN llamó la atención el voto a favor del senador Raúl Paz, acaso siguiendo la estrategia del gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, de apoyar los asuntos que importan a Palacio Nacional.
Porque eso también trascendió en los corrillos del Senado: la reserva no fue una ocurrencia de Raúl Bolaños Cacho, sino el subterfugio de una operación que el jefe de la bancada del PVEM, Manuel Velasco, consultó y calibró con Monreal, el hombre que determina qué procede y qué no pasa en esa cámara.
Existe la versión, sin confirmar, de que igualmente el ministro Arturo Zaldívar estaba enterado de la extensión de su mandato como presidente del Poder Judicial. Y no dejó de generar suspicacia el hecho de que, tanto él como el senador Monreal, se ausentaran este jueves de sus respectivas sesiones públicas.
Otro dato significativo fueron los votos en abstención —ese recurso que no es más que una lavada de manos— de los principales políticos de la bancada del PRI —su coordinador, Miguel Osorio, y la negociadora del grupo, Claudia Ruiz Massieu— cuando se trata de asuntos constitucionales.
La excanciller, sin embargo, fue parte de la ronda de lamentos en torno a que esa ampliación de los encargos nunca se trató en los acuerdos sustanciales de la reforma al Poder Judicial. “Nos sentimos sorprendidos de que no hayamos podido rectificar el voto de muchos de mis compañeros y compañeras”, alegó. ¿Fue a ellos, a los priistas, a quienes se refirió el coordinador Monreal cuando, al incorporarse al debate, dijo que iba a reservarse los nombres de varios quejosos que sí estuvieron enterados de lo que venía?
O acaso era una alusión a los panistas, priistas y perredistas que optan por tejer con el jefe de los morenistas sus rutas de futuro, desmintiendo con sus actos la alianza electoral que dicen tener y que se reduce a un membrete.
Porque si algo quedó también claro ese jueves es que Dante Delgado es el político que mejor conoce el modus operandi de Palacio Nacional y que, por lo mismo, sabe que la oposición, de la que decidió separarse, tal como está no puede ni sabe enfrentar al nuevo súper poder Ejecutivo.
“Da vergüenza los acuerdos construidos por mequetrefes que, utilizando el poder presidencial y la intervención directa del presidente de la Corte, avasallan, dominan, subliman a senadoras y senadores que podían levantar la voz y que, de manera sumisa y servil, sirven a intereses de un gobierno autócrata que desea lastimar la dignidad de la justicia de este país”, resumió el coordinador de Movimiento Ciudadano.
Fue un episodio que mostró que la mayoría legislativa gubernamental arrastra los peores vicios del régimen que dice combatir: el albazo y la supeditación al Poder Ejecutivo en la deliberada y abierta pretensión de someter a jueces, magistrados y ministros. Llamó igualmente la atención que, en el debate, Monreal no fuera secundado por ninguna voz de los suyos o aliados. Todos desde el repliegue de la treta que habían consumado.
En medio de ese silencio irrumpió la senadora del PT, Nancy de la Sierra, llamando a la Cámara de Diputados a corregir “esta aberración inconstitucional aprobada, a través del engaño y un procedimiento opaco, por la mayoría”.
Tampoco en San Lázaro hubo voces del oficialismo que ayer se pronunciaran en algún sentido.
Y si bien los diputados del PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano advirtieron que irán en contra del transitorio de la vergüenza, lo cierto es que sus votos no serán suficientes para frenarlo.
Acaso por eso el llamado anoche de los legisladores de oposición al ministro presidente para que renuncie a un regalo que, paradójicamente, le quitará poder y le abrirá nuevos frentes. Pero también en la Corte prevalecía hasta anoche el silencio.

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