Sextante

Por Federico Reyes Heroles

Atrévanse

Para lograr salir de la pandemia y recuperar la marcha económica necesitamos la ayuda de muchos

Pedir ayuda y ayudar. Los seres humanos vivimos entre esas dos posibilidades, frecuentamos la primera, aunque muchas veces no lo reconocemos. Somos mezquinos con la segunda. Con casi 170,000 muertes oficiales, tercer lugar mundial en decesos, necesitamos ayuda.
Pedir ayuda es un acto que nace del realismo, reconocer que necesitamos auxilio. Pedimos ayuda a los médicos, a los amigos, en la calle cuando tropezamos. Saber que en la vida necesitaremos de ayuda nos humaniza. Es mezcla de humildad y valentía. La ayuda está en la entraña de la humanidad, desde los cazadores y las sociedades agrarias. La crianza y la educación de los hijos nos obligan a recurrir a otros. Pedir ayuda nos hace conscientes de que, tarde o temprano, ayudaremos, no por un intercambio calculado, sino por supervivencia. Nada más lejano al sentido íntimo de la ayuda que la soberbia. El que piensa navegar sin ayuda, es un ser enfermo. Lo primero es reconocer las limitaciones.
Para lograr salir de la pandemia y recuperar la marcha económica necesitamos la ayuda de muchos. De los laboratorios que producen las vacunas, de Naciones Unidas para recibir el apoyo de Covax, de otros países, pero, sobre todo, de nosotros mismos. Suponiendo que los envíos millonarios de las vacunas arriben más o menos en tiempo y agregando las buenas noticias —el palomeo de la rusa, la disponibilidad de la china de una sola aplicación, la producción desbocada—, lo dolorosamente evidente es que la actual estrategia de vacunación será un monumento a la ineficiencia y a la crueldad. Muchas naciones nos dan ya el ejemplo, como ocurrió en la prevención al aparecer covid-19, ejemplo que despreciamos.
Miremos a Israel, a los propios EU. Con 330 millones de habitantes, en EU ya rebasan el 10% de población protegida. Aplican alrededor de dos millones de vacunas al día. Nosotros con 126 millones, estamos vacunando menos de 4,000 al día; llevamos al 0.54% de la población. Necesitaríamos años para llegar al famoso 70% de la teoría del rebaño.
Es una vergüenza humanitaria. Es momento de convocar a todos los mexicanos que puedan auxiliar en la vacunación. Por supuesto que hay prioridades, el personal médico público y privado, por supuesto, los adultos mayores, los ancianos que viven situaciones de abandono y horror. Pero hay otras prioridades menos populares: los órganos de conducción del país. Se debe vacunar a los ministros de la Corte y a juezas y magistrados, en conjunto no son más de 4,000 quizá; al Senado, a los diputados, vacunen al INE y al Tribunal Electoral que ya tuvo sustos muy serios, estamos en un año clave. No es clasismo ni privilegio, es un mínimo sentido de responsabilidad, de sobreponer el interés nacional a los fantasmas ideológicos. Por qué vacunar a los “servidores de la nación” y no a los ministros. Esa lógica es perversa. El Presidente debió dejar fanfarronerías y vacunarse, con su gabinete, es la cabeza de un poder.
Si el gobierno federal cediera en su estólido orgullo y convocara a los gobernadores, elaborara una estrategia de municipios y alcaldías muy afectadas, si convocaran a la amplia red hospitalaria privada, a las universidades con áreas de medicina y enfermería, a los consorcios comerciales con cadena en frío —como ocurre en Estados Unidos— a las farmacias con servicios médicos y transformaran el 2021 en una cruzada nacional de vacunación, podríamos pasar de la vergüenza al orgullo, mejor dicho, regresar, porque el sistema de vacunación nacional fue un orgullo. Frente a la muerte no puede decidir el pensamiento ideológico.
Pero, claro, si reconocer la necesidad del apoyo de otros provoca inseguridad, si lo que de verdad está detrás —todo así lo indica— es volver a la vacuna un instrumento electoral, entonces estamos frente a un acto de aniquilación por negligencia y perversidad.
Esto es una guerra. Churchill no se doblegó al pedir ayuda a Roosevelt. Por el contrario, creció frente a la historia.
Atrévanse a crecer.

Comparte la noticia en:

laprensamonclova_46f5ls

Read Previous

Razones

Read Next

Juegos de poder