Cumplió 164 años San Antonio de las Alazanas

San Antonio es uno de los poblados más antiguos de la Sierra de Arteaga, es el poblado de este Municipio más comunicado y de fácil acceso, esto por su desarrollo en una planicie.

San Antonio de las Alazanas fue fundado el 2 de febrero de 1857, por disposición del C. Gobernador del Estado, Santiago Rodríguez, con el fin de proteger a las familias que se encontraban aisladas en varios ranchos, en los  terrenos pertenecientes a la Estancia Ganadera concedida en 1682, a don José Lobo Guerrero.

Fueron comisionados para hacer el trazo de la población Ignacio Gaona, Juan Berlanga y Biviano Cárdenas, siendo los primeros pobladores las familias de Venancio López, Ignacio y Juan Berlanga, Serapio y Cleto Solís, Facundo y Teodoro Reyes, Matías Herrera, Francisco Padilla, Juan y Francisco Salas.

San Antonio se desplanta en una planicie bastante amplia, teniendo cerca las serranías, su suelo es básicamente arcilloso, se sitúa en una longitud 100º 34´45” y en la latitud 25º 16´20”, erigiéndose a una altura de 2,180 m.s.n.m., además tiene como panoramas al norte la gran Sierra de San Antonio de 3,300 m.s.n.m., predominando zonas muy boscosas, hacia el sur se levanta la Sierra La Martha, hacia el este vemos la Sierra de las Alazanas, al oriente se aprecian las grandes parcelas que tienen los ejidatarios formando cuadros y círculos de verdes en múltiples tonos, que prácticamente rodean al poblado.

El día 24 de julio de 1855, el entonces Coronel Mariano Escobedo, tuvo un encuentro, en cercanías del lugar donde había de estar San Antonio, con una partida de indios, a quienes derrotó después de cuatro horas de reñida lucha. Participaron en este encuentro Atanasio y Praxedis de la Peña, Ignacio Gaona, Juan Berlanga y Teodoro Reyes, fundadores estos últimos de San Antonio.

Posteriormente, San Antonio fue teatro de una memorable tragedia, cuando José Aldaco, jefe de una acordada de 30 hombres, dio muerte a orillas del pueblo, en un rancho de Julián Rivera, el famoso Santiago González “El Gringo”.

Cuando la Revolución Constitucionalista, en los años de 1913 a 1914, San Antonio fue el Cuartel General de las fuerzas comandadas por el General Francisco Coss Ramos y muchos de sus habitantes militaron en las filas revolucionarias, contándose entre otros, los Coroneles Otón Figueroa, Catarino Gaona, y Vicente de la Rosa, así como los Capitánes  Octaviano Reyes, José de la Luz Reyes, Baltasar Hernández y Andrés Bocanegra, que llegó a ser General de Brigada.

El templo dedicado a San Antonio de Padua, se ubica en la congregación de San Antonio de las Alazanas, municipio de Arteaga, Coahuila y es el principal elemento arquitectónico del lugar.

San Antonio de las Alazanas se localiza a 45 minutos de la Cabecera Municipal. A esta comunidad se llega por la Carretera No. 57, tomando el desvío que se marca a la altura de El puerto; de ahí sólo se sigue el camino carretero.

San Antonio de las Alazanas se fundó como hacienda en el año de 1571, según consta en los documentos que señala el señor Apolinar Berlanga, tener conocimiento.

En el año de 1914 como el pueblo de San Antonio de las Alazanas era carrancista, las fuerzas de Victoriano Huerta quemaron el poblado y los ranchos circundantes, con sus cosechas almacenadas de trigo y maíz.

En el año de 1917 se practicó el deslinde de un terreno de San Antonio y Jamé, resultando una demasía de 4 mil hectáreas que las comunidades solicitaron para ser repartidas en forma equitativa.

En San Antonio se constituyó la Sociedad Agrícola del mismo nombre para cultivar esas tierras y contrataron los servicios de un tractor de tracción a vapor.

En el estado de Coahuila se estableció la lucha por el poder entre los constitucionalistas que buscaban ser favorecidos. Así, durante la presidencia de Venustiano Carranza, entre 1917 y 1920, se suscitó la pugna entre los grupos para la sucesión de la gubernatura del Estado.

Adherentes carrancistas decidieron formar una Defensa Social en San Antonio de las Alazanas, dirigida por el terrateniente Apolinar Berlanga y Abraham Padilla como comandante. Padilla era agricultor y durante varios años fue juez auxiliar. Esta organización se identificó con el lema “Constitución y Reforma” y manifestó su objetivo de proteger a las familias y los intereses, para ello se dispusieron a hacer vigilancia diurna y nocturna en razón de que se consideraban amagados por el enemigo.

En el proceso de dotación de tierras, durante los años de 1920 a 1933, en la primera etapa, San Antonio de las Alazanas fue uno de los ejidos dotados, específicamente con la ejecución de mandamiento de fecha 26 de diciembre de 1931 y con una extensión total de 4 mil 99 hectáreas de las cuales mil 632 serían de riego, mil 65 de agostadero, mil 42 de bosque y 198 beneficiados.

El área habitada fue trazada de acuerdo a los reglamentos establecidos durante La Colonia, en donde todo se distribuye a partir de una plaza principal; sin embargo, en este caso, la iglesia fue la excepción, pues no se encuentra precisamente enfrente, sino en contra esquina de dicha plaza.

Las primeras fuentes de abastecimiento de agua fueron los manantiales, que desde el siglo XIX eran reportados 10 y otros de menor importancia.

En San Antonio se regaban pequeñas porciones de tierra con el agua de un manantial que brotaba en el cañón del mismo nombre.

Durante la década de los treinta se trazó la red de caminos con la que actualmente cuenta el municipio. Se organizaron diversos comités que administraron los recursos humanos y materiales disponibles durante la gubernatura del doctor Jesús Valdés Sánchez.

El camino carretero San Vicente-Mesa de las Tablas de 71 kilómetros, pasaba por los ranchos de Puerto Flores, El Cristal, La Reforma, El Brasil, Alaska, Tierras Prietas, San Antonio de las Alazanas, La Efigenia, Santa Rita, La Ciruela, La Siberia y Mesa de las Tablas, continuando por un camino de herradura en una extensión de 4 kilómetros hasta el rancho El Guano y colinda con el estado de Nuevo León.

Actualmente San Antonio de las Alazanas es la comunidad de más fácil y rápido acceso. Además, cuenta con servicios básicos como son agua, luz, alumbrado público y teléfono. El transporte llega y sale de la comunidad tres veces durante el día, por lo que sus pobladores pueden salir a trabajar a otro lado y regresar para pernoctar en su lugar de origen.

Su flora la constituyen los fresnos, cedro, pino, rosa de castilla, oyamel, encino, madrano, latrisco, así como árboles frutales, tales como el manzano, membrillo, ciruelo, durazno, chabacano y pera. Entre su fauna se encuentran osos, ardillas y víboras.

Es un lugar turístico por excelencia, que es visitado durante sábados y domingos por un gran número de paseantes, lo que ayuda mucho a la economía del lugar, ya que es cuando amas de casa ponen a la venta “pays” de manzana, fruta de la temporada, licores y conservas, pan “de acero” y elotes.

Su actividad económica se basa como en tiempos antiguos, en la explotación de la madera, ya que continúa la labor de los aserraderos, algunos otros se dedican a la agricultura y un sector muy pequeño al comercio.

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