Menéz e Ibargüen, las últimas decepciones del América

El 9 de enero de 2018, llegaban a México con bombo y platillo dos jugadores que se pensaba la iban a dar un plus al América: el colombiano Andrés Ibargüen y el francés Jéremy Ménez. Ese día la directiva le pidió a algunos integrantes de los grupos de animación que fueran al aeropuerto a recibirlos. Andrés llegó por la mañana y Jéremy por la noche. A Ibargüen lo recibieron unos 70 aficionados y con Ménez hubo una locura en el terminal aérea.

De ellos, el club presumía el fichaje del francés como una contratación rimbombante, porque venía de Europa y tenía una trayectoria en equipos de renombre, intentaron hacer algo similar a lo que Tigres había hecho con Gignac tiempo atrás, pero los resultados fueron diferentes; desde el principio la actitud de Ménez no cayó bien en Coapa, es un tipo que tenía calidad, pero le faltaba compromiso.

Las lesiones aparecieron en mal momento, se perdió el título del Apertura 2018 después de romperse el cruzado en el último juego de pretemporada, se le cumplió el capricho de operarse en Francia y hacer sus primeros meses de rehabilitación en su país, cuando se le pidió que regresara al cierre de su rehabilitación mostró su descontento.

Su actitud nunca fue la mejor, empezaron los desencuentros con el cuerpo técnico que siempre manifestó que tenía un problema de falta de compromiso con el equipo por no entrenarse de la mejor manera. El jugador fastidió al cuerpo técnico y a la directiva, pero cuando se buscó una salida se toparon con un tipo que no pensaba perder en lo económico, así que hubo un punto de acuerdo, pero el francés se llevó una buena tajada. Fue una decepción completa que puso en la mira tanto al Piojo como a Santiago Baños por la mala contratación.

Ibargüen, otra frustración

Con Ibargüen la historia acabó de igual modo, aunque es verdad que el colombiano tuvo un mejor rendimiento que Ménez, fue en el último año fue cuando su rendimiento vino completamente a la baja.

Y pasó algo similar a lo que ocurrió con Ménez. En el inicio del Guard1anes 2020 se lesionó en Pachuca, una molestia muscular tras un pinchazo en el muslo izquierdo que lo tuvo varias semanas de baja, y es que aunque muchos señalaron al staff del anterior cuerpo técnico, Andrés era un jugador que no atendía de la mejor manera las indicaciones para entrenarse de la mejor manera, cuentan que algunos ejercicios los hacía por cumplir y no con la conciencia de que le ayudarían a prevenir molestias.

Luego apareció el contagio de covid-19 que lo siguió retrasando, cuando se pensaba que regresaría con una actitud al cien para pelear por un puesto no fue así, encima fue la época en la que no tuvo empatía con la directiva para aceptar la reducción salarial en medio de la pandemia.

Ya no se le pudo recuperar mental y futbolísticamente y tampoco dio muestras de querer hacerlo. En diciembre, cuando se le comunicó que estaba transferible, tampoco hizo un esfuerzo por cambiar el panorama, entró en una actitud de conformismo. En las últimas semanas apretó hasta lo último para forzar la rescisión de contrato y llevarse una buena cantidad de dinero.

El 9 de enero de 2018, llegaron al América dos jugadores que pasaron sin dejar una gran huella, que al final terminaron siendo más una piedra en el zapato. Se fueron por la puerta de atrás de Coapa, pero con una buena lana en la bolsa, un mal negocio para las finanzas azulcremas.

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