Uso de Razón

Por Pablo Hiriart

Ivanka, el embrión de una dinastía

MIAMI, Flo-rida.- En estos días, junto al mar de la exclusiva zona de Surfside, aquí en Miami, Ivanka valora anunciar el arranque de una carrera que lleve a los Trump de vuelta al poder.
Su padre está acosado por un juicio político que inicia la próxima semana en el Congreso. Tiene investigaciones en curso por fraude fiscal en Nueva York. Y vienen otros cargos que se le irán sumando.
Donald Trump se encuentra en problemas, pero sigue en el ring y su partido, el Republicano, luego de dudarlo por los sucesos violentos del 6 de enero, parece nuevamente rendido a sus pies.
Si Trump es absuelto en el Senado, podrá volver a ser candidato presidencial.
Y en un país de pendulazos políticos como es el electorado de Estados Unidos, que pasa de Clinton a Bush, y de Bush a un negro, y del primer presidente afroamericano brinca a un supremacista blanco, todo puede suceder.
Lo que se gesta en el sur de Florida es el embrión de una nueva dinastía. Ivanka es la más inteligente de los Trump, aunque no necesariamente la más ambiciosa.
Tiene 39 años, mide 1.80 metros y mira lejos: Washington.
En cuestión de semanas o un par de meses –a lo sumo– sabremos si la exmodelo de Versace lanzará su candidatura al Senado en las elecciones del próximo año.
Lo piensa, o dicen que lo piensa, porque tendría que enfrentar en las primarias del Partido Republicano en Florida a Marco Rubio, que buscará la reelección.
Rubio es un político exitoso a nivel nacional y localmente muy apoyado por la comunidad cubano-americana, que es muy fuerte en el principal condado del estado, Miami-Dade, donde 76 por ciento de los republicanos es de origen hispano (en su mayoría cubanos).
Además, quiere ser candidato presidencial en 2024.
Sin embargo, Rubio es miedoso. El valor le dura poco cuando de enfrentar a Trump se trata.
“El pequeño Marco”, le decía Donald Trump, como lo recordó Fran Bruni en un espléndido artículo en The New York Times este fin de semana: ‘Marco se merece a Ivanka’.
Ivanka se vino a vivir a Florida con su marido, Jared, en un departamento en Surfside, al norte de Miami, frente a la isla Indian Crek, donde tienen una propiedad.
Ya organizan la recaudación de fondos para la campaña. La tarea está a cargo de Tom Barrak, un exitoso recolector de dinero para la causa de algunos republicanos. Los Trump, por ejemplo.
De acuerdo con la publicación especializada Política, Steve Bannon, el superestratega que llevó a Trump al triunfo en las elecciones de 2016, impulsa a Ivanka para saltar al primer plano.
Bannon dijo que Ivanka era “la segunda más popular en la Casa Blanca y Rubio votó por la certificación de Biden… Creo firmemente, y recomiendo con toda decisión, que Ivanka Trump debe presentar su candidatura y postularse en las primarias contra Marco Rubio en Florida”.
Racista consumado, antimexicano como pocos, y ladrón de fondos que ciudadanos aportaron para construir el muro en la frontera sur, Bannon fue puesto en libertad por Trump a través de una amnistía el último día de su mandato.
Con ese gesto lo atrajo otra vez a su redil, luego de que Bannon renunciara como consejero de Seguridad Nacional del presidente Trump por diferencias con Jared Kushner.
Ya están juntos, nuevamente, Trump y Bannon.
Es una pareja peligrosa y eficaz. Para muchos, Trump no hubiera perdido en noviembre si Bannon hubiera estado junto a él.
Biden está concentrado, como lo demanda la emergencia nacional, en que el Senado apruebe un paquete de un billón 900 mil millones de dólares para hacer frente a los estragos de la pandemia.
Su tiempo lo consume la organización de la logística para vacunar a más de 100 millones de estadounidenses en 100 días.
Biden sabe, y lo ha dicho insistentemente, que sin control eficaz del Covid no habrá recuperación económica sostenida.
Y para sofocar la pandemia, salvar el sustento de millones de personas que se han quedado sin ingresos, y mantener vivas a otras tantas millones de empresas, necesita del apoyo republicano en el Senado y aprobar el paquete de rescate.
Es, pues, el peor momento para pelearse con Trump.
Por lo que se ve, Trump tiene otra vez el control de su partido.
Ha sido asombroso presenciar la caravana de líderes republicanos que han venido hasta Florida a presentar sus respetos y jurar lealtad a Donald Trump en estos días.
Si no acaban políticamente con él, pronto empezará su campaña por la presidencia para 2024.
Y en unos cuantos meses, su hija Ivanka se decidirá por lanzar su precandidatura al Senado.
Donald Jr., el más exaltado del clan, también quiere una candidatura al Senado; tal vez lo sea por el estado de Wyoming.
Lara, la esposa de Eric Trump, pujará por ser candidata a senadora por Carolina del Norte, donde se abrirá una vacante en las elecciones del próximo año.
Pero la estrella a seguir se llama Ivana Marie.
Ella, Ivanka, es el rostro amable de un grupo de mafiosos y supremacistas.
Y es el embrión más prometedor de una dinastía en gestación, en tanto Biden no se ocupe de ellos.

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