Como en la época de narcoviolencia

Cd. Juárez, México.- Aunque el colorido del Centro Histórico se resiste a desvanecerse, las cortinas metálicas grises dan testimonio de una de las peores épocas para el turismo en esta ciudad fronteriza.

Sobre las principales calles del primer cuadro de la ciudad, a donde suele acudir el turismo, se observan establecimientos cerrados, con los anuncios de venta o renta, algunos de los cuales están sin operar desde antes de la pandemia por Covid-19, pero otros sí bajaron las cortinas ante la crisis sanitaria.

Para algunos comerciantes, el golpe al turismo se equipara a la época de mayor violencia, en 2010, aunque otros consideran que ni en aquel tiempo la habían pasado tan mal económicamente.

Y es que aunque el Centro de Juárez ha permanecido en el abandono por décadas, la misma gente y los locatarios lo mantenían vivo, como lo siguen haciendo, aunque reconocen que se han hecho esfuerzos en diferentes administraciones de diferentes niveles para rescatarlo.

“Afecta la falta de turismo, que aunque aquí en el Centro tenemos los dos clientes, tanto los turistas como la gente local, ya desde hace varios años no es la misma cantidad de turistas que llega”, considera José Escudero, un comerciante de la Avenida Juárez.

En esta vía comercial, que conduce al Puente Internacional Paso del Norte para ingresar a El Paso, Texas, sobresale imponente el mural de Juan Gabriel en uno de sus edificios, pero también al caminar se observan negocios cerrados y otros con el anuncio de venta o renta.

Los locatarios aclaran que muchos de los negocios dejaron de operar desde hace años, pero otros no han reabierto por la situación de la pandemia.

“Son pocos los que podríamos decir que cerraron en el último año, pero sí hubo cierres”, asevera Escudero.

Sobre la Juárez se observan establecimientos cerrados de venta de botas y de artesanías.

A unos metros de la Avenida Juárez, se observa una esquina con dos inmuebles cerrados, en el cruce de 16 de Septiembre y Francisco Villa, mejor conocida como Ferrocarril, por ser donde pasa el tren.

Se trata de la Farmacia Benavides y el restaurante Villa del Mar, que de acuerdo con comerciantes vecinos, bajaron las cortinas en 2020.

“El Villa del Mar era un clásico en esta zona, ahí iba a comer con mis padres y mis abuelos, pero ya desde antes de la pandemia esta sucursal no era lo mismo que en años pasados”, comenta un vendedor de artesanías.

En las cortinas que informan del cierre de la farmacia se observa incluso grafiti.

“Debemos rescatar el Centro, no dejarlo caer, no vandalizarlo, esta esquina de 16 de Septiembre y Ferrocarril dejó de tener la vida que tenía antes, y se ve aún más triste con la pandemia, se ve más abandonado”, lamenta Rosa López, una juarense que gusta de ir al Centro a comprar productos de primera necesidad a la calle La Paz.

Actualmente, además de las restricciones por la pandemia de Covid-19, comerciantes de la Avenida 16 de Septiembre lamentan que se vean mermados sus ingresos ahora por las obras del sistema integrado de transporte “Bravobús” que realiza el Gobierno del Estado.

Pese a que Ciudad Juárez encabeza el mayor número de decesos y contagios en el estado de Chihuahua, es mucha la gente que se observa en el Centro, aunque cada vez son más las personas que usan cubrebocas.

En la Plaza de Armas, por ejemplo, se mantienen aún cordones amarillos para evitar que la gente ingrese a las bancas y jardineras, pero aun así la gente entra.

“La misma gente quita los cordones y se mete”, lamenta un policía pedestre que recorre la zona Centro.

“Ya hay más gente que trae cubrebocas, pero todavía nos pasa que cuando vemos a alguien sin cubrebocas, le damos uno si traemos, y lo que hacen es que se los meten a la bolsa de la chamarra”, dice frustrado el oficial.

Comerciantes afectados

Uno de los mercados más visitados por los turistas, principalmente de El Paso, Texas, es el Cuauhtémoc, el cual permaneció cerrado la mayoría de los meses del año pasado por la pandemia.

“En marzo estábamos esperando la Semana Santa, cuando se vino el cierre, y ya de ahí tuvimos las pérdidas”, recuerda Joel González, presidente de la mesa directiva del Mercado Cuauhtémoc, ubicado en Vicente Guerrero y Mariscal, a un costado de la Catedral.

“Este mercado se sostiene por los turistas, y sí nos ha ido mal, esperemos poco a poco ir recuperándonos”, dice el comerciante, quien con las medidas higiénicas recomendadas busca recuperar las pérdidas del año pasado.

Aunque no recibió algún estímulo económico, muestra orgulloso un reconocimiento otorgado por la Secretaría de Salud debido a que el mercado fue declarado promotor de salud, luego de recibir capacitación los locatarios.

Estima que la caída en las ventas son de más del 70 por ciento, pero los comerciantes han sabido sortear las crisis, como cuando se vieron afectados por la intensa violencia registrada hace 10 años.

En el caso de José Escudero, quien anteriormente tenía su local en el Mercado Reforma, a un costado de la Plaza de Armas, por la pandemia tuvo que instalarse en la vía pública, en la 16 de Septiembre y Juárez, donde vende gorros, guantes y cubrebocas.

Por meses, recuerda, no pudo vender su mercancía, con pérdidas de hasta un 80 por ciento.

Sus productos los traía del sur del País y de El Paso, Texas, pero se complicó ir a Estados Unidos por la restricción de viajes que hizo el vecino país de manera terrestre en sus puertos de entrada.

Sólo pueden cruzar residentes y ciudadanos estadounidenses.

“Pero ahí vamos vendiendo poco, aunque sea para comer”, dice José mientras despacha a una cliente que requiere unos guantes por el intenso frío que se registra en esta época en esta frontera.

“Nos cerraron, pero el Gobierno no nos perdonó la luz, el agua, los impuestos”, recalca el comerciante de 40 años, cuya familia se compone de cinco miembros.

Para él, quien desde niño se dedica al comercio, 2020 ha sido el peor año. Este año lo ve con esperanzas.

“Por ejemplo, al inicio de la pandemia había mucha gente aquí en el Centro, pero sin cubrebocas, y ahora sigue habiendo gente, pero ya se ve que son más las personas que lo portan, que se cuidan”, subraya.

“Antes, cuando empezó esto, no creían del virus, pero luego empezaron a fallecer conocidos, algunos compañeros, comerciantes de hecho”.

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