Razones

Por Jorge Fernández Menéndez

Entre vacunas, incendios y guacamayas

Comienza el plan de vacunación, que presentó ayer el secretario de la Defensa, el general Luis Cresencio Sandoval. La idea es que esta madrugada estén distribuidas casi 500 mil dosis de vacuna de Pfizer en todo el país, en todos y cada uno de los hospitales covid existentes, y que en tres días más todo el personal sanitario esté vacunado. El esfuerzo logístico es tremendo y me imagino que, como suele ocurrir, el Ejército y la Marina podrán cumplir con él.
Quedan, sin embargo, numerosas dudas. La primera es si se podrán aplicar más de cien mil vacunas diarias, contando, cada una de las brigadas encargadas de ello, con sólo un médico y una enfermera. Llama la atención, ya que cada brigada está formada por 12 personas, pero dos son “servidores de la nación” y otros dos “promotores de programas sociales”, más otros dos que son “voluntarios”. No sé para qué sirven en una brigada de vacunación los “servidores de la nación”, los “promotores” y los “voluntarios”, pero me imagino que para que quede claro que la vacuna la proporciona el gobierno federal. Llama aún más la atención porque el propio Presidente dijo ayer que no se trabaja en la distribución de las vacunas con los estados para que éstos no hagan “promoción electoral”.
Tampoco ha quedado claro si serán considerados esenciales los trabajadores sanitarios y médicos del sector privado, que están atendiendo el covid. Hasta ahora no han sido vacunados, pese a que desde el inicio de la pandemia se estableció un convenio, muy publicitado en su momento, de colaboración de los hospitales privados con el sector público para atender la emergencia. ¿No corren esos médicos y enfermeros el mismo riesgo en hospitales públicos o privados?
Quedan dudas también respecto a cuáles serán las vacunas que se aplicarán luego de las de Pfizer (que hay que recordar que deben ser respaldadas por una segunda dosis a aplicar en unos 21 días), a la población mayor de 60 años. Se ha dicho que podría ser la vacuna Cansino, de origen chino, y también la rusa Sputnik, que sería la que, supuestamente, fue a analizar López-Gatell a Argentina.
Es importante saberlo porque ambas, junto con las otras que, se supone dispondrá en el país (la de Pfizer, la de Astra Zeneca y la de Moderna) son diferentes, tienen pruebas de evaluación en organismos internacionales distintas (o no han sido evaluadas), requieren diferentes dosis, además de que su distribución (frío, etcétera) también cambia. Incluso es válido preguntarse, ya que se comenzará la vacunación en las zonas más marginadas, si se entiende por éstas a zonas rurales o urbanas, porque en estas últimas parece ser mucho más urgente la vacunación, aunque sean menos pobres.
El desafío de la vacunación es notable y requerirá de una logística extraordinaria. El Ejército y la Marina, como siempre, parecen estar en condiciones de brindarla si se basa en los servicios y centros de salud existentes (como en las campañas de vacunación tradicionales). Lo que sigo sin comprender es para qué diablos cada brigada tendrá cuatro o seis funcionarios de programas de gobierno que nada tienen que ver con la vacunación.
BEIS Y ORGANISMOS AUTÓNOMOS
Es también difícil de entender que se quieran desaparecer los principales organismos autónomos, argumentando el gasto que representan y, al mismo tiempo, se inviertan unos cien millones de pesos (89 millones más IVA) en remodelar un estadio de béisbol en Palenque, de un equipo, las Guacamayas, propiedad de Pío López Obrador, menos aún si esa oferta de la empresa chiapaneca AZ, es 33 millones de pesos superior a la de los otros cuatro participantes en la licitación. ¿De verdad reparar el estadio de un equipo, que es propiedad privada del hermano del Presidente, debe ser una prioridad del gasto público?
Difícil de entender, sobre todo cuando estamos viviendo la mayor crisis de movilidad de años en la Ciudad de México porque se decidió no financiar presupuestalmente el mantenimiento del Metro, que ayer tuvo otro accidente, más allá del incendio que destruyó el centro de control el sábado pasado, que funcionaba con equipos que tenían medio siglo de antigüedad.

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