Razones

Por Jorge Fernández Menéndez

Marcelo y Claudia: acatar asfixia

No sé qué pasara con el llamado de los restauranteros a abrir sus establecimientos aunque no tengan la autorización gubernamental, pero es una reacción de desesperación ante la situación que enfrentan

Hace unos meses, el entonces jefe de oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, le preguntó al presidente López Obrador si había visto el documental sobre Michel Jordan, The Last Dance. No lo había visto. Romo le contó que, en un capítulo, cuando Jordan llega a los Bulls de Chicago, las cosas no le salían, sus rivales lo rodeaban y cuando no podían con él, lo golpeaban. Y el equipo perdía. El nuevo entrenador, con el que luego Jordan ganó campeonatos uno tras otro, le dijo que solo no podía ganar los juegos, que el secreto era “soltar el balón” y, cuando estuviera rodeado, entregarlo a quien estuviera mejor posicionado para, de esa forma, ser el eje del juego sin tratar de acapararlo. “Suelta el balón”, fue el consejo. Jordan lo hizo, su equipo se volvió casi invencible y Jordan toda una leyenda.

Eso le recomendó Romo a López Obrador: “suelte el balón, Presidente, deje jugar a los demás, no atraiga a todos los rivales y no reciba todos los golpes”. Al Presidente no le gustó: en la siguiente reunión de gabinete comentó lo que le había propuesto Romo y les advirtió: “que les quede claro, yo no voy a soltar el balón”. Meses después, Romo renunció y el presidente López Obrador está más aferrado al balón que nunca, su equipo es cada vez menos eficiente e incluso sus principales operadores y prospectos sufren políticamente de esa concentración del juego y las decisiones tomadas.

Un ejemplo de ello son Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. ¿Quién, conociendo la carrera de Marcelo, hubiera pensado que tendría que dar la cara en una apenas implícita defensa de Donald Trump? Ebrard está bien relacionado con el partido demócrata, incluso colaboró personalmente en la campaña de Hillary Clinton hace cuatro años, pero tuvo que organizar la visita a Washington en agosto, que significó un claro respaldo a Trump en campaña, y ahora ha tenido que ser parte de la bochornosa defensa de Trump, reflejada, primero, en el tardío reconocimiento del triunfo de Biden y, después, en la no condena del ataque al Capitolio, pero sí de la suspensión de las cuentas en redes sociales de Trump.

El director del hemisferio oeste del Consejo Nacional de Seguridad y el hombre que se encargará de las relaciones con México será Juan Sebastián González, muy cercano a Biden desde que éste fue vicepresidente, especialista en temas de drogas y seguridad nacional, nacido en Colombia y educado, en parte, en México, donde hizo la prepa en el Colegio Americano.

Durante la campaña, González ya se encargaba de esas relaciones y fue muy crítico con la visita de López Obrador a Washington, mostrándola como lo que era: un acto de campaña en favor de Trump. Lo exhibió en redes sociales en diversas ocasiones. Uno de esos tuits, con un largo hilo posterior, se titula “AMLO cleary stumping for Trump”. Días después publicó otro que decía, en español, “una imagen vale más que mil palabras”, donde se veía la imagen de López Obrador “agradeciendo” el trato que dio Trump a nuestros paisanos y, junto, una foto de decenas de migrantes apiñados en una celda del servicio de migración.

En una de sus entrevistas habla de los temas de la agenda con México, a la que califica como la relación más importante de la región, que Biden la llevará “a un nuevo nivel estratégico” e insiste en los temas de seguridad, medio ambiente; destaca el de energía y el respeto a los compromisos asumidos en ese sentido. A Ebrard le costará, y mucho, equilibrar la relación, y se le hará más difícil aún dar la cara por posiciones que no comparte en absoluto.

Sheinbaum no está mejor. El incendio en el centro de mando y control del Metro se debió a falta de mantenimiento, mismo que no dio la CFE y tampoco pudo o quiso hacerlo el gobierno capitalino cuando le negaron el presupuesto de seis mil millones de pesos que pidió con ese fin en el presupuesto de este año.

Lo cierto es que millones de personas están paralizadas sin poder usar el metro y los que usan medios alternativos de transporte lo hacen con enormes dificultades y sin mantener precaución sanitaria alguna, ni sana distancia y, en muchos casos, sin siquiera mascarillas. Quedan apenas cien camas covid en todo el valle de México y el aumento de casos deviene de una clara confrontación con Hugo López-Gatell, que le impidió a Sheinbaum declarar el semáforo rojo a principios de diciembre.

No sé qué pasará con el llamado de los restauranteros a abrir sus establecimientos, aunque no tengan la autorización gubernamental, pero es una reacción de desesperación ante una situación donde se han quedado sin empresas, sin fuentes de trabajo y sin apoyo alguno de parte del gobierno. No serán los únicos. Apoyos que Sheinbaum estaba dispuesta a otorgar, pero que no fueron autorizados por el gobierno federal: las decisiones presidenciales se acatan y ya.

Mientras tanto, porque a todo dice que sí, López-Gatell es “un funcionario único en el mundo”. Por cierto, en Argentina quedó al descubierto lo que explicaría la visita de López-Gatell: ese país se propone aplicar la vacuna rusa Sputnik con una sola dosis en lugar de las dos necesarias. De esa forma, dicen, ampliarían la vacunación, aunque disminuirá el porcentaje de inmunidad otorgada. ¿Ése es el plan en ciernes en México?

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