Un esbozo de la agenda internacional 2021

Por Mauricio Meschoulam

Este texto corto no es un análisis, sino apenas una revisión somera de la agenda internacional para 2021.

Primero, habrá que seguir la evolución de la pandemia en el mundo con todos sus efectos, las campañas de vacunación y la velocidad con la que las distintas sociedades puedan ir retornando a algo que se parezca a cierta normalidad. Estos factores serán determinantes para entender buena parte de otros temas y sus conexiones.

A inicios de año, estaremos atentos a las elecciones de los dos escaños restantes del Senado en EU, pues eso influirá en buena medida en la capacidad de Biden para avanzar su agenda. Luego, observaremos la ratificación de los resultados electorales por el Congreso, donde, a pesar de posibles objeciones, se espera su confirmación. Estaremos pendientes también del arranque de su gobierno el 20 de enero, sus primeros pasos, su gestión de las varias crisis que vive su país, y del inicio de su política externa.

En febrero vence el último tratado que queda entre Rusia y EU para regular sus armas nucleares, el Nuevo START. Habrá que seguir las conversaciones para su posible extensión o renegociación.

En el tema de Irán, Biden —quien intentará retomar conversaciones para reactivar el acuerdo nuclear— arranca bajo presión, pues no solo hay elecciones próximas en Irán, sino que se ha aprobado una ley que ordena a Teherán acelerar su proyecto nuclear. Este será solo uno de los asuntos que producirá tensiones entre Washington e Israel, país que ahora tendrá sus cuartas elecciones en dos años. Estaremos pendientes también del seguimiento que hará Biden al respecto de los acuerdos de normalización de relaciones entre Israel y algunos países musulmanes, varios de quienes están esperando el cambio de estafeta en Washington para decidir si continúan o no con esos procesos. Habrá que observar también si el nuevo presidente estadounidense puede contribuir a relanzar las conversaciones entre Israel y Palestina. Además, tendremos que seguir la evolución de los conflictos en Siria, Libia y Yemen.

Seguiremos de cerca la situación en Europa que pasa por momentos muy difíciles por la pandemia, la puesta en marcha del flamante acuerdo entre Reino Unido y la UE, y el intento de Biden por recomponer las relaciones de EU especialmente con sus aliados en ese continente para enfrentar de forma más coordinada a sus grandes rivales, Rusia y China, con quienes no se espera una disminución de las tensiones, aunque probablemente sí un cambio en el estilo, las formas y los procesos para confrontarlos.

Además, estaremos atentos a lo que viene ocurriendo en Asia. Por ejemplo, la mano dura de Beijing sobre Hong Kong, la dinámica Beijing-Taiwán, los conflictos entre China y sus vecinos por sus mares colindantes, las reyertas fronterizas India-China, las tensiones China-Australia, entre otros.    

En 2020, el número de protestas sociales en el planeta se elevó por segundo año consecutivo, a pesar de la pandemia, lo que incluye a nuestra región latinoamericana. Le daremos seguimiento al igual que a la evolución de la situación en Venezuela y varios países más de nuestra zona, así como otros procesos en otras regiones que no alcanzo a mencionar.

Termino con la evolución del terrorismo en al menos dos de sus vertientes: el extremismo islámico que ahora mismo está mostrando signos muy preocupantes en países como Mozambique, Nigeria o Afganistán, y la continuación de la tendencia al alza del extremismo de derecha. 

Vivimos tiempos de enormes retos, pero cierro con la esperanza de que sepamos aprender de ellos, y en especial, que haya vida, salud, luz en el camino, ojos para mirarla y para encontrar sentido, y gente cercana con quién compartirlo.

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