En el quirófano

Por Ruth Rodríguez

Sin dinero no respiras

Para quienes padecen covid-19 o para sus familiares se ha vuelto un suplicio conseguir oxígeno. La situación es tan grave que se puede decir que sin dinero no respiras. Todos los médicos expertos en la materia coinciden en que mantener una buena oxigenación es clave para que una persona con complicaciones por covid-19 pueda salvar su vida.

Pero en las últimas semanas los tanques y las máquinas concentradoras de oxígeno escasean por todos lados y los precios, tanto de renta como de compra se han disparado, al grado que, para un sector de la población, se vuelven prácticamente inalcanzables. La escasez de estos productos ha generado que todos los días encontremos en las redes sociales, y en los grupos de amigos y familiares, mensajes de ayuda pidiendo apoyo para conseguir un tanque de oxígeno, rentarlo o comprarlo. O que tengamos largas filas de familiares de pacientes formados en diversos establecimientos, esperando rellenar sus tanques, y que a la par se susciten una serie de abusos de quienes tienen a su cargo la venta y renta de estos servicios, pues lo mismo un cilindro pequeño, que dura un par de horas cuesta siete mil 500 pesos, que uno grande, 30 mil pesos; una recarga en mil 500 pesos o una renta mensual supera los cuatro mil pesos.

Además de este gasto, se suman a otros como los de las medicinas, que también son caras. Ni hablar de hospitales privados, primero porque están saturados y, segundo, porque los depósitos para ingresar son altísimos. Frente a esta situación se hace indispensable que la Profeco incremente su labor de vigilancia (que ya lleva a cabo) para sancionar abusos, tanto en los precios como en el acaparamiento de los productos, pero, de manera particular, en garantizar que no haya desabasto ni falta de este insumo.

Llegamos al fin del año, que en materia de salud no ha sido nada bueno. Se va el 2020 con un luto en más de 122 mil 855 personas. Y todo indica que vienen semanas más difíciles, pero esperemos que no sean por falta de oxígeno ni de dinero. Que 2021 lo iniciemos con un mejor panorama, que cada día tengamos menos pérdidas de seres queridos, que las vacunas lleguen y se apliquen pronto. Y que nos sigamos encontrando en estas páginas de Excélsior y que podamos decir Feliz 2021.

 ABATALENGUAS

La prueba de fuego para saber si es correcta o no la decisión del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de hacer las compras de medicamentos con el apoyo de organismos internacionales será en el mes de enero, que es cuando tienen que comenzar a llegar las medicinas que hacen falta. Dentro de este proceso, la UNOPS, que ayuda al sistema de la ONU, se comprometió a que en enero llegarán 360 claves de medicinas (105 claves de patente y 262 de adquisición expedita) entre las que destacan materiales de curación y los medicamentos contra el cáncer. De no llegar en enero, comenzaremos 2021 con un mayor desabasto de medicamentos, lo que agudizará los problemas de salud que se enfrentan actualmente y se evidenciarían fallas en el nuevo esquema de compras de medicinas. Esperemos que no sea así.

BAJO EL MICROSCOPIO

Si bien hay personal médico y de enfermería que merecen todo nuestro reconocimiento, en el gremio del sector salud hay un fuerte malestar porque cada vez crece el número de compañeros que se niegan a entrar a áreas covid, a pesar de que tienen la experiencia y los conocimientos para hacerlo. Lo mismo sucede en hospitales de la Secretaría de Salud, IMSS e ISSSTE. Ellos se suman a los médicos y enfermeras que desde abril se fueron a sus casas alegando tener enfermedades crónicas, incluso en algunos casos inventándolas, para no estar ni en la primera ni segunda ni tercera línea de batalla. En el gremio consideran que estos médicos y enfermeras deberían ser dados de baja porque no tienen la vocación que se requiere para una profesión de alto riesgo.

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