Una mirada distinta de Cuatro Ciénegas

Tuve la fortuna de reencontrarme con una persona que conocí hace algunos años, allá en Monterrey, Nuevo León; con raíces en Cuatro Ciénegas, siendo nieto de don Alfredo Arocha y de doña Oralia González; sobrino de doña Lucila y del maestro Roberto Arocha González.

Él es hijo de Yolanda y de Aurelio Flores Ysita.

Radicado en San Antonio, Texas; con motivo de la pandemia del COVID-19, y aprovechando que su hijo estudia por la vía virtual, se trasladó a Cuatro Ciénegas para volver a recordar los años felices que vivió en su infancia, cuando visitaba con sus padres el terruño.

Su nombre es Alejandro Flores Arocha, ingeniero Industrial y de Sistemas, con una Maestría en Ecología y Doctorado de Medio Ambiente.

Un apasionado explorador, pensador y que goza conociendo sitios maravillosos.

Alex estuvo visitando y recorriendo lugares y familiares que tenía tiempo de no verlos, pero lo más interesante del tema, es que cuando venía en sus tiempos infantiles, se había llevado el recuerdo de aquel Cuatro Ciénegas muy arraigado a sus costumbres y tradiciones.

Y ahora que volvió, se encontró con un Pueblo Mágico diametralmente cambiado, pero conservando su esencia y Alejandro lo vio, palpó, escuchando de sus habitantes las maravillas que hay, de sus atractivos, pero también de su visión, la que percibió y vivió en este microcosmos.

La percepción de este cieneguense híbrido, nos transporta a distintos tiempos a través de las voces pueblerinas que sirvieron para darle forma a la visión que en conjunto se hizo presente.

A continuación, dejo a ustedes el texto que Alejandro redactó como prefacio de tantos temas que plasmó durante el tiempo de su presencia y convivencia en nuestro Pueblo Mágico.

 EL CUATRO CIÉNEGAS QUE ESTÁ AFUERA Y EL QUE ESTÁ ADENTRO DE MI.

Cuando escuchas las respuestas de la gente tras la pregunta “¿Dónde está Cuatro Ciénegas?” rápidamente te das cuenta de dos grandes tipos de orientaciones hacia el lugar. Por un lado, están las respuestas dadas por las personas que abordan Cuatro Ciénegas como un lugar que está ahí afuera en el centro del estado de Coahuila, en el noreste de México.  Y por el otro, las que hablan acerca de un lugar que está más bien dentro de ellos. Cuando las respuestas son leídas, el balance no es el mismo. Pero también puedes detectar las dos orientaciones en los escritores o especialistas que lo refieren o lo describen con mayor grado de familiaridad.

En artículos o libros predomina el de Afuera, pero entre líneas y en ocasiones hasta textualmente podrás hallar referencias o descripciones a ese tipo de lugar que está más bien dentro de los autores. Lógicamente, nunca con la misma frecuencia y claridad con la que habla el Cieneguense común.

Son dos Cuatro Ciénegas muy distintos. Tanto es así que uno, el de Afuera, lo descubres y lo recorres mientras que el otro, el de Adentro, te descubre y más bien corre dentro de ti.

El Cuatro Ciénegas de Afuera puede maravillarte o decepcionarte, pero eres tú quien lo persigue y lo alcanza. Lo exploras, lo percibes, lo experimentas. Por ejemplo, al caminar por sus calles, al andar en su plaza central o al visitar el panteón. O bien cuando te decides ir al rio a nadar o visitas algún sembradío o rancho más lejano.

Pero el otro Cuatro Ciénegas, el de Adentro, más bien te busca, te encuentra, te envuelve y el recorrido termina siendo dentro de tu cuerpo. En algún primer momento lo llegaste a conocer en claro movimiento hacia el lugar. Pero después, con el paso del tiempo, sucede que Cuatro Ciénegas vuelve hacia ti. Tarde o temprano se lanza por ti y también te alcanza. Y sin percatarte crece y se ancla — y permanece dentro de ti.

Quizá te ha ocurrido el famoso hechizo que es relato popular entre los cieneguenses, muy a propósito de la pandemia de este 2020. Se dice entre la gente que si tomas agua de Cuatro Ciénegas — y no resultas inmune a sus atractivos y encantos — ya valió, sucedió el contagio o hechizo. Y cuidado que puede ser que para siempre. La experiencia nace de los sentidos, de la vista, el oído, o el olfato, pero el gozo y la emoción viajan hacia el corazón.

 Y de ahí probablemente a los cálidos recuerdos y hasta a la añoranza.

El contagio mío fue de niño. Mis primeras memorias son de cuando tenía como 6 o 7 años, hace ya más de cuatro décadas. La alegría y las ganas de regresar, aunque siempre presentes, crecieron muy gradualmente, sin percatarme.

La consciencia y el sentido de privilegio de ese encuentro llego mucho después, inclusive tras largos periodos de ausencia. Y ahora lo especial del lugar es muy evidente y reflexiono sobre sus particularidades cada vez que voy.

Esta última vez pasé tres semanas muy gozadas a finales de septiembre y principios de octubre.  Me di el tiempo de vivirlo muy en el presente y de tomar notas tras observaciones más detenidas, de lecturas más especializadas, y sobre todo de conversaciones más pausadas. Y al final, un tanto en broma y con la simpatía de algunas de las personas más queridas que viven en Cuatro Ciénegas, me identifique ya como uno entre ellos. Un Cieneguense nómada, en movimiento, sin residir, pero también muy contagiado y encariñado – llevando a “Ciénegas” dentro de mí.

                         CUATRO CIÉNEGAS ES ÚNICO……..¿ PERO SERÁ SÓLO UNO ?.

Existe una gran coincidencia en torno a la idea de que Cuatro Ciénegas es un lugar singular, o por lo menos sumamente diferente; esto es evidente una y otra vez en las apreciaciones de diversos especialistas Geólogos, ecólogos, arqueólogos y otros dedicados estudiosos del lugar se ven frente a algo tan peculiar que seguido llegan a pensar que se trata de algo más bien único, Lo cual, de manera intuitiva y por vivencias propias, los cieneguenses siempre lo hemos sabido.

¿Pero estaremos hablando de un mismo Cuatro Ciénegas? El lugar puede ser único, sí, y en muchos sentidos. ¿Pero será solo uno? En la reflexión anterior contrastamos el Cuatro Ciénegas que está ahí Afuera del que llevamos dentro. Pero aun tratándose del de Afuera, ¿Será uno o son varios, ó serán más bien muchos?  Creo que te sorprenderá lo que en tres semanas escuché o leí con respecto a la pregunta “¿Qué es Cuatro Ciénegas?”. Aquí, en orden alfabético, te comparto la lista de 44 conceptos (y sus variantes), hasta parecerá que me quedé corto.

Acuario (1), Acuífero (2), Área Protegida (sola o Natural Protegida con o sin de Flora y Fauna) (3), Bolsón (4), Cabecera (sola o Municipal) (5), Cañón (6), Capital del Mundo (7), Casco (8), Ciénegas (9), Ciudad (sola y Prócer) (10), Comunidad (11), Cuatro Ciénegas (solo y de Carranza) (12),  Cuenca (13), Deposito Personal (de historias y memorias) (14), Desierto (15), Destino Turístico (16), Donde nace la vida (17),  Ecosistema (singular y plural) (18), Humedal (19), Isla (20), Jirón de la Patria (21), La Galápagos (Mexicana o Microbiana) (22), Laboratorio (solo o soberano) (23), Lo Máximo (24), Máquina del Tiempo (25), Misión (sola o de Cuatro Ciénegas) (26), Municipio (27), Nuestra señora de Dolores y Cuatro Ciénegas (28),  Oasis (29), Origen de la Vida (30), Paraíso (31), Población (32), Pozas (Grupo de) (33), Pueblo (y Pueblito, solo y Mágico) (34), Puerto (35), Punto de Encuentro (solo o de microbios)(36), Rancho (37), Reserva (solo o de la Biosfera) (38), Sitio (solo o sonado o maravilloso) (39), Sucursal del Cielo (actual o futura) (40), Terruño (41), Valle (solo o prehistórico o pancronico) (42), Villa (sola o de Carranza o Colonial) (43) y Zona Urbana (44).

Es una larga lista y un buen primer inventario de referencias sobre Cuatro Ciénegas. Obviamente las ideas son muy diversas. Algunas parecidas claro, pero otras tan distintas entre sí que se antoja muy difícil empatarlas. ¿Cómo puede un lugar ser una Isla y un Desierto a la vez, una Máquina del Tiempo y una Comunidad?  ¿Y simultáneamente una Ciudad, un Área protegida de Flora y Fauna y un Jirón de la Patria? Vaya combinación de rasgos de Cuatro Ciénegas o de percepciones del lugar. O bien, ¡vaya combinación de lugares! ¿Por dónde empezar?

Ante el reto supongo que un buen comienzo es con sentido de inclusión y valorización por la diversidad de perspectivas, partir del supuesto de que todas las aportaciones tienen una razón de ser, abordando además con gracia y aceptación lo más sorprendente de la situación, pues no obstante la obvia diversidad y divergencia de miradas, comúnmente hablamos de Cuatro Ciénegas asumiendo que nos referimos a un mismo lugar. Y aún más, como si se tratara de un solo lugar. ¿Cómo pasar por alto que tanto a un puerto, un cañón, un pueblo, un valle y un municipio – todos muy ligados entre sií – les llamamos por el mismo nombre?  Es fácil y casi inevitable sospechar que Cuatro Ciénegas es un lugar único, lo difícil y sorprendente es asumir que es solo uno.

                                      TRES ESENCIAS EN UNA: VALLE, PUEBLO Y MUNICIPIO.

En la reflexión anterior te presente una lista con referencias sobre Cuatro Ciénegas, considerando que detrás de cada idea hay una serie de experiencias de un grupo de personas (o por lo menos de un individuo) que le da sentido al término o a la referencia elegida, personas que abordamos un lugar con distintas vivencias y trayectorias de vida, así como de sensibilidades, prioridades y propósitos.

 ¿Lo increíble?: La posibilidad de llegar a convergir en nuestras miradas y apreciaciones aun ante las grandes probabilidades de divergir.

Y lo poderoso de un lenguaje común que provee de suficiente espacio para la individualidad y las aportaciones personales, por un lado, y para la fluida coordinación y convivencia en grupo, por el otro, y claro, no todas las ideas o referencias en la lista anterior tienen el mismo peso o están igualmente trabajadas, algunas son novedosas y menos conocidas, otras más visibles y frecuentadas; mientras que otras, muy remachadas, se encuentran ya anquilosadas en nuestras mentes. 

Para el caso de Cuatro Ciénegas es difícil pasar por alto la obviedad de tres conceptos muy distintos entre sí, pero que gozan de especial aplomo, son de uso común, muy frecuente y generalizado.

Primero, la idea que existe un Valle. Segundo, de que por ahí hay un Pueblo, y tercero, la presencia de un Municipio (en el trasfondo).

Digamos tres focos de atención o polos geográficos que se reparten las miradas y hacia los que pudieran gravitar más naturalmente el resto de los términos de la lista, a los tres los llamamos “Cuatro Ciénegas” (a un Puerto y un Cañón también), dos de ellos, los principales, el Valle y el Pueblo contribuyen más claramente a un sentido de lugar. El tercero, el Municipio, lo hace más a distancia y ambiguamente – con carácter más de territorio que dé lugar.

El Valle es la primera inclinación de atención de muchos visitantes de Cuatro Ciénegas, y también es el foco principal de los especialistas (particularmente los de orientación científica, que son la mayoría).

 En ambos casos predominan temas relacionados con las maravillas naturales, por ejemplo, lo placentero de sus paisajes y parajes, por un lado, o lo insólito de sus caprichosas aguas y formas de vida, por el otro, pero el Valle no es el foco principal de los habitantes de Cuatro Ciénegas, lógicamente las experiencias de su diario vivir se concentran en el Pueblo y este es el polo que retiene la mayoría de sus miradas Y el que más ocupa su pensar y sentir.

 Ahora es más raro oír hablar — entre la gente común, los especialistas o los visitantes — sobre Cuatro Ciénegas, el Municipio. De nuevo, la presencia es de trasfondo y las referencias las encuentras más bien escritas, usualmente en documentos con carácter oficial o de Estado. Además de asuntos legales, estos incluyen diversos temas económicos y sociales, con un abordaje político-administrativo, naturalmente su carácter es más bien numérico (estadístico) e impersonal.

Son tres Cuatro Ciénegas en uno. Con dualidad de unión y separación en una dinámica parecida al Misterio Cristiano de la Trinidad. Tres partes que contribuyen a una misma esencia. Esto, lo que de una manera muy general sentimos y expresamos que Cuatro Ciénegas es.

 Y simultáneamente tres esencias suficientemente distintas que dan pie a tres lugares distinguibles y contrastantes esto, por ejemplo, cuando claramente movemos nuestro foco de atención del Valle al Pueblo y luego al Municipio. Por separado, cada una de estas tres ideas facilita la sintonía de sensaciones y pensamientos en contextos particulares. Y aumenta, por tanto, la probabilidad de coincidencias en nuestras apreciaciones sobre “el” lugar, pero ya tomadas en su conjunto también agregan complejidad. Y con cierto grado de ambigüedad, frecuentemente fusionadas o traslapadas, nos predisponen a acentuar nuestras ya naturales divergencias, sintonía, muy a la mano de nosotros. (Con información de Carlos Gutiérrez Recio).

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