Viven en INER larga pesadilla

Los días de Rafael de Jesús Hernández Zenteno, neumólogo de Enfermedades Pulmonares Obstructivas Crónicas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), son como una pesadilla: cada jornada repite lo mismo en un hospital lleno que no se vacía jamás.

“Uno da altas y se llena, das altas y se llena. Es como si estuvieras viviendo el mismo día todos los días. Sólo cambian los nombres y las apariencias de los pacientes. Da igual si es lunes o domingo.

“Es como si estás sacando agua de un bote y no tiene fin, se vuelve a llenar y se vuelve a llenar”, lamenta.

En el INER, centro de referencia en enfermedades respiratorias se ha librado la batalla más pesada. Aquí se atendieron los primeros casos de la epidemia de Covid-19 y los más complicados.

A lo largo de ocho meses, el personal de este instituto ha atendido -sólo considerando casos críticos-, a más de mil 500 pacientes.

El instituto tiene la unidad de Cuidados Intensivos Respiratorios más grande de México, así que tener al mismo tiempo hasta 100 pacientes en ventilación mecánica, con un respirador artificial, ha sido un escenario inédito y angustiante, explica Miguel Ángel Salazar, médico del área de Medicina Ocupacional.

Cada día, los médicos ven una sala de espera llena con hasta 40 trabajadores del nosocomio que buscan una prueba ante el temor de estar contagiados.

“Hemos internado otros 30 (trabajadores) con episodios de moderados a graves, que afortunadamente han salido adelante, y ésta (los decesos) es una de las cosas de las que más presión hemos tenido” señala.

En el instituto han muerto dos trabajadores por Covid y, explica Salazar, para el resto es atemorizante pensar que cualquiera puede pasar por ello.

“Fue muy al principio de la pandemia y conmovió a todo el instituto. Se hicieron largas vayas para despedirlos. Al salir en la carroza fúnebre se iban entre aplausos, lágrimas, y entre temor de que nos fuera a pasar lo mismo”, cuenta.

Durante los más de 8 meses de epidemia, en el trajín diario de los 3 mil 400 trabajadores de la salud que atienden Covid en el instituto, han contraído el virus 135 al interior del hospital y otros 265 se han contagiado en comunidad.

Maribel Mateo Alonso, neumóloga de Medicina Ocupacional, área que ofrece atención a los trabajadores del INER, explica que, en comparación con otras instituciones tanto nacionales como internacionales, la prevalencia en personal de salud del instituto es baja.

Para la experta, un punto clave ha sido que al personal no le ha faltado el equipo de protección y que los protocolos de seguridad han sido “muy agresivos”.

La neumóloga considera que los casos de contagio ocurridos al interior del instituto pueden deberse a que los espacios en el INER siguen siendo los mismos y la plantilla de trabajadores aumentó.

“Están muy compactos, muy cercanos en el área de vestido, de retiro de equipo de protección, de hidratación, de toma de alimentos. Son momentos quizás en donde más riesgo tienen nuestros compañeros de tener aerosoles y pues estar en riesgo de contagio.
‘Lo peor ha sido la muerte precoz’
Para la urgencióloga Ivette Hidalgo ha sido muy complicado enfrentar la incertidumbre de los pacientes al entrar a un hospital, de donde dice, no saben si volverán a salir.

La especialista del Hospital General de Zona número 1 de Aguascalientes del IMSS, Entidad que por ahora enfrenta un repunte de contagios, alerta sobre la manera súbita en la que ocurren las muertes por esta nueva cepa y en la necesidad de tener más opciones para salvar vidas.

“Lo peor de la pandemia, han sido todas las muertes que hemos tenido a nuestro alrededor de manera precoz, todo el miedo de los pacientes cada vez que ingresan y no saben si van a volver a salir.

“Y bueno, a veces la impotencia de no poderlos ayudar como uno quisiera”, explica.

La especialista que labora en el área destinada a atender a aquellos que han dado positivo al virus SARS-CoV-2 agradece que sus compañeros han sido solidarios, humanos y empáticos.

Lograr salvar vidas es para los equipos médicos un respiro.

“Tengo un paciente que recibí en el área de urgencias, muy grave que tuvimos que intubar y posteriormente, como apoyamos en piso también, lo evolucionamos, y después de 17 días intubado, lo pudimos extubar.

“Después de unos días, también pudimos darle la despedida. El señor se mostró muy agradecido y la familia también. Hicimos video llamada y también estaban muy, muy agradecidos con nosotros. Al final de, todo eso vale la pena”, señala.

La directora del hospital, Carmen Bonilla Rodríguez, lamenta que los médicos se hayan vuelto pacientes, y que algunos de ellos, hayan perdido la batalla.

“Lo peor que nos ha tocado vivir en esta pandemia desgraciadamente ha sido ver fallecer a nuestros compañeros, y ver a la familias sufriendo por los que están dentro del hospital”, consideró.

La urgencióloga destaca que en la emergencia, la disposición de ayudar del personal de salud no ha disminuido.

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