Zagal

Por Daniel A. Fernández García

Alce

“El papel del espacio como factor de desarrollo” fueron las palabras clave que se utilizaron durante la sesión virtual de la Declaración sobre la Constitución de un Mecanismo Regional de Cooperación en el Ámbito Espacial, donde estuvieron presentes representantes de Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, México y Paraguay; así como de Colombia y Perú, quienes a partir de esta semana integran la denominada Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio -ALCE- la cual pinta para ser un ambicioso proyecto multilateral en pro del desarrollo de los países que la integran en materia espacial.
Para entrar en contexto sobre el porqué se realizó dicha alianza, se debe retomar a 1999, año en que la Organización de las Naciones Unidas, a través de su Asamblea General, declaró a la semana comprendida entre el 4 y 10 de octubre de cada año, como La Semana Mundial del Espacio, con el objetivo de visualizar las contribuciones de la ciencia y la tecnología en materia espacial y, sobretodo, el fomento hacia la cooperación internacional.
Dicho esto, el presente año no fue excepción -aún con la situación actual- para que se llevara a cabo dicho encuentro con la única distinción que fue realizado de manera virtual. Fue durante esa semana, específicamente el 9 de octubre del 2020, cuando el Canciller mexicano junto con su homólogo de Argentina, firmaron por primera vez el Acuerdo de Constitución de la ALCE, con el único objetivo de crear dicha Agencia.
Ahora bien, desde el 2010, nuestro país cuenta con la Agencia Espacial Mexicana -probablemente apenas se hayan enterado de esto, como yo- la cual funge como organismo público descentralizado dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
¿Su misión? De acuerdo a la página oficial del gobierno de México, la AEM tiene como objetivo utilizar la ciencia y la tecnología espacial para atender las necesidades de la población mexicana y generar empleos de alto valor agregado, impulsando la innovación y el desarrollo del sector espacial; contribuyendo a la competitividad y al posicionamiento de México en la comunidad internacional, en el uso pacífico, eficaz y responsable del espacio -por lo menos en papel parece un tipo de NASA mexicana.
En conclusión, el proceso que se ha vivido durante este mes ha derivado en acuerdos de alto impacto que pretenden que tanto la AEM, como las equivalentes en los otros países, trabajen en conjunto lo cual generaría una mayor capacidad de recursos; así como también un aumento al capital humano de las y los integrantes que colaboran en las tareas a realizar por la ALCE.
Se tiene que decir, que los resultados de este ambicioso proyecto dependerá, en gran medida, de la voluntad que pongan en él los Estados miembros, fundamentalmente en la asignación de recursos, materiales y humanos, para la realización de los objetivos que se planteen.
Lo que también hay que decir, es que pareciera ser una de esas cosas que, como comúnmente se dice, es demasiado bueno para ser verdad, sin embargo, creo que vale la pena otorgar el beneficio de la duda ya que lo dicho al inicio es una verdad; así como también lo dicho por el Secretario de Relaciones Exteriores mexicano, quien apuntó:
Si América Latina y el Caribe no participa en la carrera espacial, muy probablemente vamos a tener cada vez más desventajas en materia científica y tecnológica que se traduce en debilidad e incapacidad para resolver los problemas que tenemos en materia de bienestar social.

Reciban un saludo, muchas gracias.
Nos leemos la próxima semana
@Dan_Fdz

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