Opinión

Por Martín Espinosa

Ciudades en pandemia

En las últimas semanas, los contagios por covid-19 se han incrementado en las grandes ciudades del mundo debido —coinciden los epidemiólogos— al relajamiento de las medidas sanitarias ante el “cansancio” de sus poblaciones por el confinamiento. Hemos visto manifestaciones en las grandes ciudades de Europa ante las medidas adoptadas por los gobiernos de aquella parte del mundo: Berlín ha sido escenario de movilizaciones, al igual que Frankfurt y otras ciudades alemanas. París y otras regiones de Francia también han registrado protestas, al igual que la Gran Bretaña (Londres, Bristol), España, Italia y Portugal.
En América Latina, las movilizaciones contra las medidas adoptadas por la emergencia sanitaria no han sido la excepción: Argentina y México también han registrado protestas, principalmente por la manera en que sus gobiernos han enfrentado la crisis de salud provocada por el aumento en los casos de contagio y los fallecimientos a causa de la nueva cepa de este coronavirus.
El pasado fin de semana, “largo”, por cierto, debido a la celebración del 20 de noviembre, rebasamos en México el millón de casos de contagios oficialmente “contabilizados” por la Secretaría de Salud y seguramente en las próximas horas llegaremos a las 100 mil muertes “oficiales” por covid en lo que va de la pandemia en el territorio nacional.
Dicho escenario, hace 10 meses, era inimaginable entre los mexicanos —aun los más pesimistas— frente a la “explicación” de los encargados de atender la emergencia de que se contaba con un plan diseñado para enfrentar la nueva enfermedad.
Todavía, el pasado 4 de junio, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno federal, Hugo López-Gatell, advertía que, en un “escenario catastrófico”, estaríamos hablando de 60 mil muertes. Hoy, a cinco meses de esa “estimación”, estamos por rebasar los 100 mil fallecidos. Hace unas horas, el propio López-Gatell calificó las cifras actuales de “intrascendentes”. Ya no son importantes porque, obviamente, los “expertos” se quedaron “cortos”. Es más, aseguró que “siempre existirá una cuenta con casos que vayan en aumento, pero eso no significa que exista una trayectoria acelerada de la epidemia o cada vez mayor”.
En una muestra de sensatez, la propia jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que la capital “se encuentra cada vez más cerca del semáforo rojo debido al cambio de tendencia en las hospitalizaciones”, lo que obligaría a parar decenas de actividades que aún prevalecen en la CDMX.
Reconoció que el número de llamadas al teléfono de emergencias 911, relacionadas con covid-19, ha registrado un incremento en la última semana y, en el caso de las hospitalizaciones, la tendencia que había de 20 internamientos más al día, en promedio, cambió a más de 100.
El jueves de la semana pasada, en una reunión en Palacio Nacional, tanto el subsecretario López-Gatell como la jefa de Gobierno de la capital trataron, por todos los medios, de convencer al titular del Ejecutivo federal de “parar” nuevamente la Ciudad de México, pero no recibieron el “visto bueno” del presidente López Obrador, por lo que, a cambio, le pidieron “ampliar la capacidad hospitalaria”, tanto de los nosocomios públicos como privados, para la atención a los pacientes que se contagien en las próximas semanas.
Ambos funcionarios recibieron la promesa de que así sería; a principios de esta semana se tomaron dos decisiones de vital importancia ante lo que se avecina para la época invernal. La primera tiene que ver con la decisión de un grupo de empresarios de mantener abiertas las Unidades Temporales covid para la atención de pacientes contagiados, y que han hecho un magnífico trabajo: Centro Citibanamex y Autódromo Hermanos Rodríguez; el primero tenía instrucciones de cerrar desde mediados de septiembre pasado. Ante el “repunte” de contagios, las autoridades convencieron a los empresarios de mantenerlo abierto por lo menos hasta marzo del año próximo.
Y como segunda medida se acaba de anunciar la ampliación del convenio entre el gobierno y la iniciativa privada para poner a disposición de la población 50 hospitales covid y 150 camas para la atención de pacientes contagiados. Es decir, los privados ya no atenderán únicamente padecimientos distintos al covid, sino que ahora también deberán recibir a pacientes con dicha enfermedad. Es decir, la pandemia va “para largo”.

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