Bitácora del director

Por Pascal Beltrán del Río

Dejaremos de ser la economía 15 del mundo

Hace seis años, Joko Widodo llegó a la presidencia de Indonesia –la tercera democracia más grande del mundo– con la promesa de confrontar a las élites política y económica y acabar con la corrupción.
Widodo tiene mucho en común con Andrés Manuel López Obrador. Antes de ser presidente, fue alcalde de la capital y ciudad más grande de su país y su ascenso al poder fue marcado por su negativa a pactar con la clase política tradicional. Otra cosa que comparten ambos hombres es un discurso nacionalista, que enaltece la cultura nacional, la independencia económica y la soberanía. Incluso, ambos ganaron las elecciones presidenciales por un porcentaje de votos casi idéntico (53%).
En lo que el indonesio y el mexicano se distinguen es en el pragmatismo del primero. Widodo mantuvo la política económica de su antecesor, Susilo Bambang Yudhoyono, lo cual ha dado al país asiático estabilidad como destino de inversiones y un crecimiento económico sostenido.
Mientras el mundo se cerraba por la fiebre proteccionista que acompañó el ascenso de Donald Trump, Indonesia mantuvo abiertas sus fronteras económicas. Widodo, quien se reeligió el año pasado, incluso colocó la economía en el centro de la política exterior, apostando por el fortalecimiento de las instituciones globales.
Eso le permitió incrementar su inversión extranjera en casi 3 mil millones de dólares entre 2018 y 2019 –en la cúspide del enfrentamiento comercial entre Estados Unidos y China–, mientras que la de México decreció cerca de 2 mil millones de dólares en el mismo lapso. Pero, ¿por qué hablar de Indonesia? Porque, para fines de este año, ese país habrá rebasado a México como la economía número 15 del mundo.
De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB de México se encogerá 220 mil millones de dólares este 2020, para quedar en un billón 40 mil millones de dólares. El de Indonesia, que rebasará al de nuestro país por primera vez en la historia, será de 1 billón 89 mil millones de dólares. México e Indonesia dejaron atrás sus respectivos regímenes autoritarios casi al mismo tiempo. En 1998, cuando Suharto renunció a la presidencia –luego de 31 años en el poder–, el PIB del país asiático valía unos 96 mil millones de dólares, mientras que el de México era de 527 mil millones de dólares. Es decir, en dos décadas de pluripartidismo en ambos países, la economía indonesia se ha multiplicado once veces, mientras que la mexicana no llegó a triplicarse.
Los hechos de los últimos dos años muestran que Indonesia hizo frente a la era de proteccionismo comercial y a la pandemia mucho mejor que México.
El año pasado, el PIB de Indonesia creció 5% mientras que el de México cayó 0.3 por ciento. Igual que la mayoría de las economías del mundo, la de Indonesia seguramente caerá. El FMI estima que la contracción será de -1.5%, muy por debajo de la caída que tendrá la economía mexicana, que estará en los alrededores de -9%, según la misma fuente.
En cuanto a la atención del covid-19, Indonesia registra 444 mil casos de contagio, menos de la mitad de los de México, así como 14 mil 700 muertes, la sexta parte que aquí.
Para hacer frente a la pandemia, Yakarta echó a andar medidas contracíclicas del orden de 450 billones de rupias (unos 24 mil 600 millones de dólares) para apoyar a pequeños y medianos negocios afectados por la disminución de la actividad económica. El plan de emergencia, conocido como Perppu, amplió el déficit a 5.07%, por encima del límite legal de 3 por ciento.
Acá el gobierno dice haber inventado una vía mexicana para salir de la recesión que no incluye nada de eso –el presidente López Obrador incluso ha dicho que debiera patentarla–, pero países como Indonesia, que han priorizado el mantenerse atractivos para las inversiones, están demostrando que saldrán mucho más rápido del problema.

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