Aquí en confianza

Por Iván Garza García

El “súper martes” norteamericano

Mientras esto escribo estará transcurriendo una jornada electoral histórica en los feudos del Tío Sam. El país que actualmente registra más de 9.3 millones de casos de COVID-19, en estos momentos experimenta el clímax de un proceso que ha sido cuestionado de antemano y, a través del cual, nuestros vecinos habrán de elegir a quien ocupe la llamada Oficina Oval a partir del próximo 20 de enero; además, serán votados 435 integrantes de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 senadores que conforman la cámara alta y 11 gobernadores.

El ejercicio comicial norteamericano que ahora mismo se desarrolla no tiene precedentes. La pandemia que ha colocado al mundo entero de cabeza extendió sus efectos al proceso de marras y produjo en el una serie de alteraciones, no solo en cuanto a la forma de hacer campaña y la celebración de los debates, sino también por lo que hace a los mecanismos para la recepción y conteo de votos. Según los enterados, se ha proyectado que 150 millones de ciudadanos norteamericanos ejerzan su derecho, de los cuales 95 millones, es decir, más del 63 por ciento, ya han emitido el voto a través del correo ante el temor de hacerlo personalmente en las mesas receptoras. Lo anterior provoca falta de certeza sobre los resultados definitivos, pues nadie sabe bien a bien cuando concluirá el conteo. Dicho de otra forma, los sufragios que se hayan emitido en forma presencial serán sumados de inmediato, no así aquellos que hayan sido enviados por correspondencia; esto, podría llevar a uno u otro candidato a proclamar la victoria de manera anticipada o, incluso, a tildar de fraudulenta la elección frente a la derrota.

Pese a lo antedicho, la moneda está en el aire. Si bien, la mayoría de la encuestas ofrecieron una cómoda ventaja al candidato demócrata, el magnate nunca se dio por descartado y cerró la brecha preferencial en las últimas semanas. Ni la intentona de destitución mediante el mentado impeachment logró erosionar la presencia del actual líder de la nación occidental más poderosa del orbe y sus huestes se crecieron ante el castigo. No es la primera vez que el neoyorquino es superado en las mediciones de las casas encuestadoras; hace cuatro años vino de abajo y se alzó con el triunfo ante a la mirada incrédula de una Hillary Diane Clinton que ya se hacia con la presidencia en la bolsa. Ahora, la interrogante es sí Donald Trump será ratificado en el cargo por sus compatriotas o deberá ir preparando las maletas para abandonar en breve la Casa Blanca y ceder su lugar a Joe Biden.

En uno y en otro caso, el panorama no es del todo halagüeño de este lado del Río Bravo. En primer término, las relaciones entre México y Estados Unidos también se encuentran en disputa. El presidente López ha manifestado simpatía por  su homologo estadounidense; la única visita de estado que ha hecho fue precisamente a la nación de las barras y las estrellas e, incluso, la imagen del mandatario mexicano fue utilizada como parte de la promoción del candidato republicano entre los votantes latinos, lo cual no dejó muy contento a Biden y al resto de los demócratas; de ahí que la respuesta ante el eventual triunfo de este último sea de pronóstico reservado. Ahora bien, la victoria de Trump podría significar un revulsivo para el gobernante azteca, pero no necesariamente para el resto de los mexicanos a quienes el también empresario y estrella de reality show sigue culpando de buena parte de los males que aquejan a su pueblo.

Por otro lado, tanto Trump como Biden han mostrado un discurso de proteccionismo comercial, por lo que – una vez que pase el tsunami electoral en el gabacho – el recién puesto en vigor T-MEC seguramente será sometido a revisión de nueva cuenta, lo que acarreará graves implicaciones económicas para nuestro país.

Finalmente, Trump ha anunciado que desconocerá los resultados si estos le son adversos (¿dónde he visto eso?), mientras que Biden podría adelantarse a “cantar” la ventaja sin esperar el conteo final de los votos por correspondencia. Ambas conductas producirían un clima de tensión e incertidumbre, lo que irremediablemente se vería reflejado en los mercados internacionales poniendo en vilo la paridad del peso contra el dólar. 

Aquí en confianza, las elecciones son allá pero algunos de sus efectos se producen acá, por lo que – entre que son peras o manzanas – los mexicanos debemos estar atentos a  las resultas de los comicios, pero principalmente, a las reacciones que habrá  de tener el principal inquilino de Palacio Nacional desde el púlpito mañanero.

Dijo con afinado tino el abogado, historiador y escritor Nemesio García Naranjo (aunque hay quienes atribuyen la frase a Porfirio Díaz ): “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Ahí se los dejo para la reflexión.

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