La inmaculada percepción

Por Vianey Esquinca

Día de espectros

• En las calles de México también se habla de la historia de La Pascualita.

Cuenta la historia que en un país llamado México todos los Días de Muertos las almas de políticos en pena vagan por cementerios y calles, Congresos y palacios nacionales.

A lo lejos se oye un espectro con un sobrecogedor llanto: “Ay, mi candidatura… ay, mi candidatura”. Si se mira de cerca es Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera que se quedó en el camino para buscar la gubernatura de Querétaro. Dicen que en esta temporada sale arrepentido con su grito lastimoso y espanta a políticos y empresarios con espeluznantes investigaciones.

Pero también aparece el jinete sin cabeza, que no puede ser otro que el exsecretario de seguridad, Alfonso Durazo, que tiene caballo, pero no cabeza. Este legendario espíritu carga la maldición de no haber hecho nada para evitar la muerte de miles de mexicanos. Se le ha visto deambulando hacia Sonora, donde espera redención y perdón.

No hay nada que más aterre a los estados que la aterradora figura del secretario manos de tijera. El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, espanta más que cualquiera cuando tiene que destazar presupuestos y fideicomisos. Dicen que él escucha voces provenientes de Palacio Nacional que le dicen cómo liquidar programas de la noche a la mañana.

Pero si alguien quita el aliento es el temible Dr. Muerte. Su historia empezó cuando otros gobiernos lo despreciaron y pusieron en duda sus capacidades médicas. Entonces, Hugo López-Gatell enloqueció y juró vengarse de todos los que lo humillaron. Todas las noches se ve pasear su espectro en Palacio Nacional, contradiciendo al sentido común y a la ciencia, y generando miedo y dolor a su paso.

En las calles de México también se habla de la historia de La Pascualita, que apareció por primera vez en la Secretaría de Medio Ambiente en septiembre del 2020. A primera vista parece que es un maniquí, puesta ahí solamente para adornar las instrucciones que le dan. Sin embargo, los ojos vidriosos, su pelo real y el rubor de sus tonos de piel sorprenden inmediatamente a los propios empleados de la Secretaría, pues cualquiera diría que está viva y es de carne y hueso.

Pero si alguien sabe quitar sonrisas es un personaje mejor conocido como Eso, que no tiene forma fija, puede aparecerse como candidato, legislador o activista. La figura que más le gusta representar es la de payaso, pero puede tomar la forma de los peores temores de aquellos a quienes ataca. Se ha logrado descifrar que su verdadero nombre es Gerardo Fernández Noroña y genera las peores pesadillas en sus enemigos.

En estos días, también se escucha la historia del Dr. Andrés Manuel Frankenstein Obrador. Un hombre trágicamente conducido por la ambición y su curiosidad política, incapaz de entender las consecuencias de sentirse moralmente superior a los demás. Crea un monstruo llamado Morena del que después se arrepiente al darse cuenta de lo dañino que puede ser para los demás.

Dentro de las creencias mexicanas, también existe un temible ser llamado nahual, que es una especie de brujo que puede transformarse en secretario de Relaciones Exteriores, secretario de Seguridad, comprador de pipas, comprador de medicinas o en lo que necesite para lograr su objetivo. El nahual más conocido hasta ahora es Marcelo Ebrard, pero, para ser honestos, la única que realmente le tiene miedo es Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Así que este Día de Muertos —y durante todo el año— salen ánimas políticas que no descansan en paz, pero tampoco dejan que nadie descanse. Fantasmas que provocan miedo con sus decisiones y políticas públicas.

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