Plática Dominical

Adolfo Humberto Galindo Galindo

Compositor…. Y con Grado de Excelencia

Una interesante Plática de Domingo con el autor de canciones que son emblemas de la vida cotidiana en la sociedad mexicana, La Última Muñeca, Compré Una Cantina, Se Vende un Caballo, Préstame esta Noche, Un Golpe Más, que ganó un Grammy y muchas más.

Lo más importante para comprender mejor el contenido de esta conversación, Adolfo Humberto Galindo es de Coahuila, de Zaragoza, Coahuila, su actividad intensa es tanta, que se ha codeado con Vicente Fernández, Pepe Jara, María Dolores Pradera, Bronco, Alicia Villarreal, Barón de Apodaca, Rubén Fuentes.

Este Señorón de las Letras tiene mucho que contar y platicó con Nuestro Álamo Uno de MS Comunicaciones, con Melchor Sánchez de la Fuente, el Presidente de Consejo del corporativo y esto se dio en el set de Radio Red Espacio, donde se hace Espacio Noticias en el Centro de Operaciones de Radio red Espacio en el Crucero Pape y Juárez.

Aclarando… Esta como para leerse en unos 20 minutos… y volver a leerla una vez más, porque es muy interesante lo que se dice.

Por: Melchor Sánchez De la Fuente/Jesús Medina

La Prensa/Radio Red Espacio

Hay un sin fin de composiciones en tu vida, canciones que han sido grandes éxitos, ¿pero hay alguna emblemática en todas estas?

La Última Muñeca es una de las que la gente de México y de otros países se ha identificado más, es una canción que en los grandes eventos de familia sale a relucir, llega a las quinceañeras sin invitación y llega hasta la mesa principal con la festejada.

Esta canción es el símbolo de las quinceañeras en México.

Originalmente la grabaron Los Barón de Apodaca y de ahí vinieron otros grupos, los tenores Humberto Cravioto, Alberto Ángel El Cuervo y Valente Pastor, se adaptaron a regiones, incluso en otros países.

Cómo se dio esta composición, precisamente en Apodaca, con los Barón, había un ensayo, comenzó a llover, nos apresuramos a meternos y el cocinero se puso a hacer los alimentos en el patio en un cobertizo, veo que está el encargado de finanzas del grupo y le pido que me cambie un cheque, antes sí me los cambiaban, de ahí me pasaría a Monterrey a comprar algunos encargos para mi esposa e hijos… El dilema es que a mi esposa no le llevaría zapatos ni ropa y a mi hija… pues qué llevarle, eran once años los que tenía en ese entonces y una muñeca era lo más recomendable, pero estaba a nada de ya no querer esos juguetes.

De ahí salió, de entre el ruido de los ensayos… a uno de los integrantes de los Barón se le ocurrió el poema, ahora es la canción bandera en las quinceañeras…

El ruido me afecta, me afecta más el cucú de una paloma que el ruido de un tren.

Se tocaba una fibra del corazón humano.

¿Quiénes te han grabado?

La primera de renombre fue Amalia Mendoza, La Tariacuri, ahí hubo un pequeño tema, la musicalizó Rubén Fuentes y cuando se la daba a conocer entonándola se dio una averiguata “es la música que yo te sugería” y este alegaba que él la había musicalizado, el tono era la idea después de la letra.

Yo se las canto entonando, no se tocar el piano, pero ellos sí.

Rubén Fuentes es un señorón, de grandes artistas, le ponía música a lo que fuera, era un excelente director artístico, regañón y bueno para el tono.

Mariano Rivera Conde, esposo de Consuelo Velázquez, me enseñó mucho, gran colmillo.

¿De esto ya hablamos de tiempos en Ciudad de México, pero cuánto tiempo pasó desde Zaragoza hasta esa fecha, cómo llegas?.

Buscando lo que no había perdido, salgo a los 15 años de Zaragoza, llego a San Buena como electricista por el auge de la planta eléctrica y de paso a trabajar en Molino Miller.

San Buena tenía un gran apogeo.

De ahí a México, el país era mi casa, se me facilitaba la composición.

La composición es poema hecha canción.

Lupe el de Bronco me dijo “me gusta más como tu lo dices, pero es la palabra, una piedra en una tina es música”.

Ayer veníamos de Monterrey, con prisa…

En una rebasada, se compuso una canción “yo anduve por el carril izquierdo de la vida…” es una clara muestra que desde chiquinio traes agallas, la inspiración llega.

Esto es darle velocidad y fuerza a la vida.

¿El escritor tiene que escribir las vivencias o lo que llega a su mente?

No es mi caso, hay gente que sí lo hace, si se le va María hace canción y hace otra hasta que regrese María.

Yo aplaudo a todo.

¿Es incomprendida porque se lleva el mérito el cantante?

No hay dedicación, el mérito se lo lleva quien mejor la interprete.

¿Y la que dice “Pregúntale a María”?

Una mujer líder de música como lo es La Chicuela, me dijo que le interesaba entrevistarme, pero me resistí porque ella estaba en México y le dije que sí tenía presupuesto, la respuesta fue no y la mía fue, menos voy.

Cuando vengas a Monterrey platicamos, le dije…

Y cuando se de la entrevista, le voy a meter tijera, le dije, porque tu eres muy atrevida, eres capaz de preguntarme algo relacionado sexualmente, como si estoy vivo en ese aspecto…

Me contestó ¿y qué tiene?

Pues que me obliga a contestar que a la mejor contigo no, pero preguntale a María…

De ahí salió la cancioncita, con esto te explicas que no escribes lo que a ti te pasa.

La canción dice que estoy y fallo, ya no soy un gallo, pero pregúntale a María, jugando, jugando nos amanecía.

De una cobija vieja, que se quemaba con cola de cigarro, la apagamos con algo de cerveza, y les dije ahí esta una canción.

“Si quemando las cobijas este amor se olvidaría, mañana con todo y cama yo las quemaría, si tumbando las paredes de esa casa en que vivías, este amor se acabaría, yo también la tumbaría”.

¿El tono es que manda?

Siempre, alguna vez le dije a alguien, no me hagas favores, respeta la idea básica, la sacas de ahí y ya no es igual.

No canto, porque canto más feo que Martín Urieta.

La canción te dicta la partitura, te indica las silabas…

La tonada va junto con la letra, es el mismo patrón…

¿Te puedo preguntar cosas personales, o se las preguntamos a María?

Dime…

¿Cuántos años tienes?

Pregúntale a María mejor…. No, la verdad casi 80, tengo 79 y en agosto cumplo 80.

Me he casado solamente una vez, me fue bien, tengo una esposa y un par de hijos, en estos tiempos, con todo respeto, haces una fiesta si tu hijo no usa aretes o tatuajes, la vida toma rumbos extraños.

Somos de la generación de trabajo, de cuidar lo que tenemos y heredamos, es buena cosecha.

De esto hay canción, de Los Cardenales, es la de la cuando llega una copa y un amigo a tu mesa… es la cosecha de lo que sembraste…

¿Tocas fibras de la vida misma?

Si, en alguna ocasión me ofrecieron hiciera una canción para Coahuila, no quise, porque no se puede en algo impuesto, dejas a gente afuera.

También la petición de parchar un poema a Enrique Martínez, pero no era mío el tema a arreglar, lo hice de nuevo, proyecto totalmente distinto.

Por el espacio que me estás dando Gracias…

Te quiero hacer un comentario…

Hay que difundirlo entre los aficionados al arte, a lo que tocan la guitarra, a los que escriben o cantan: El Arte no Paga, es Bien Tacaño, Bien Gacho, si te portas bien te da un boleto, pero no te lleva a ningún lado, es para que te quedes”.

Aunque ese boleto vale mucho y no es fácil de conseguir.

Contexto

Para Entender Mejor a Galindo

Nació un 11 de agosto en Zaragoza, Coahuila. Es el menor de los cuatro hijos de don Arnulfo Galindo Zamora y doña Consuelo Galindo Ramírez.

A los ocho años tuvo su primer encuentro con el arte, pero le costó un manazo en la cabeza… Su maestra le pidió que escribieran un poema, y cuando lo leyó no creyó que fuera suyo. Estaba dedicado a México.

Cuando contaba con 12 años, en Sabinas, Coahuila había una estación de radio, la XEBX, que invitaba al público a enviar poemas. Humberto acostumbraba a mandar los suyos y cuando los leían al aire, sentía una gran satisfacción.

De regreso a Coahuila, en la ciudad de Piedras Negras, se encontró con Vicente Fernández, a quien había conocido tiempo atrás, y el cantante le preguntó por una canción que le había pedido hacía tiempo y no pudo entregársela por diversas circunstancias; así, Vicente se llevó las canciones Mi noche buena, la primera que grabó de Humberto, a la que seguirían otras como Pablo del Monte y Se vende un caballo.

Posteriormente el grupo Bronco, con la canción de Galindo Voy a tumbar la casita, logró la proyección que lo catapultó a los primeros planos de popularidad. En adelante, esta agrupación norteña incluyó en su discografía varias canciones de Humberto, entre otras, Con dinero, La muñeca flaca, Ni quemando las cobijas, La profesora güera, Un golpe más (que obtuvo un premio Grammy), Cinco locos, Arriba, Devuélveme el corazón y Cerré las puertas de mi alma.

Uno de los éxitos indiscutibles de Humberto Galindo es la canción Compré una cantina, interpretada originalmente por Los Cardenales de Nuevo León, y que posteriormente ha registrado más de una veintena de grabaciones, entre las que destacan las de Ramón Ayala y el grupo Pesado. Con Cardenales también se colocaron en el gusto del público los temas Pero tu recuerdo no, Que no lo sepa, La baraja, La Cosecha y A que no, y con el grupo Límite, Préstame esta noche.

Después surgió La última muñeca, un valsecito que por su letra propició el nacimiento de una nueva tradición en varias ciudades del país para las fiestas de 15 años, en la que el padre de la quinceañera baila con su hija esta canción y le entrega una muñeca.

Este tema también ha tenido a lo largo de los años varias grabaciones, con algunas de las agrupaciones musicales más afamadas del país, como Barón de Apodaca y Los Huracanes del Norte, y la más reciente, a cargo de Los Tres Tenores Mexicanos, integrado por Humberto Cravioto, Alberto Ángel El Cuervo y Valente Pastor.

David Reynoso, Chelo Silva, Amalia Mendoza, Flor Silvestre, Gerardo Reyes, Lalo Mora, Mandinga, Banda Cuisillos, Palomo, Rulli Rendo, Huracanes del Norte, son algunos más de los artistas que han interpretado las obras de Humberto Galindo.

Entre los momentos emotivos que Humberto Galindo recuerda especialmente en relación a sus canciones, está aquel de cuando se encontraba comiendo con su familia en un mercado de la ciudad de Aguascalientes, y apareció un niño con una guitarra vieja y un agujero en su camisa, cantando Se vende un caballo… “creí que el chiquillo no se sabría la canción, porque es muy larga, pero sí, la cantó completa y eso me hizo ver que mis canciones le han llegado al público”.

Otro lo vivió en Múzquiz, Coahuila, cuando escuchó en la radio su canción Primera, Segunda y Tercera, interpretada por María Dolores Pradera.

Su emoción fue grande, pero fue mayor cuando María Dolores le envió un saludo y lo felicitó por esa canción. Años después la conoció personalmente en Monterrey.

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