Marcadas por la muerte

No es necesario que un fantasma o espíritu ronde por alguna casa para que esta sea abandonada, pues existen muchas viviendas en Monclova que terminan por ser vendidas o simplemente son desalojadas, debido a que en esos lugares ocurrieron horribles tragedias que han conmocionado a la sociedad en general tras ser marcados por la muerte.

Es en la calle Cuauhtémoc esquina con Mina del Sector El Pueblo se encuentra un edificio abandonado y tras múltiples intentos para venderlo, no ha habido quien se atreva a ingresar al recinto en donde ocurrió una de las tragedias que hasta el día de hoy, no ha sido esclarecida por las autoridades.

El Hospital Libanes servía como un nosocomio privado y en la mayoría de los casos, se atendía a mujeres que estaban a punto de dar a luz a una nueva  vida, pero cierta noche, un asesino apago una.

Daisy Jaqueline Tabares Niño, tenia la guardia en el hospital y hasta el día de hoy, no existe quien pueda explicar lo que ocurrió la madrugada del 21 de septiembre de 2004, a pesar de haber transcurrido 12 años de la tragedia.

Un desconocido ingreso a la recepción del hospital y dio varias puñaladas a la joven enfermera, quien  murió desangrada sin que alguien pudiera ayudarla, pues sus gritos fueron apagados por el asesino, quien salió del lugar y escapó para no ser capturado.

La mañana siguiente, el cuerpo de la mujer fue encontrado en medio de un charco de sangre y se dio aviso a las autoridades quienes iniciaron múltiples investigaciones para tratar de dar con el paradero del responsable de la muerte, a pesar de que un sospechoso fue detenido pero meses después obtuvo su libertad al no comprobarse su responsabilidad.

El propietario del inmueble se retiró de esta ciudad, al saber que el prestigio del hospital Libanes se había perdido, pues este permaneció una larga temporada bajo custodia de las autoridades, quienes realizaron múltiples averiguaciones, hasta que fue finalmente liberado a su dueño.

A 12 años del crimen, se han realizado varios intentos por vender el edificio pero debido a la trágica historia ocurrida, no hay quien se anime a abrir sus puertas nuevamente para brindar algún servicio a la comunidad.

La casa del Chaman.

El día de mañana se cumplirá  cinco años del homicidio de Reynaldo Ortegón González, quien fue conocido como “El Chaman de los ricos”, el cual encontró la muerte dentro de su casa en manos de dos individuos.

Fue la tarde del 31 de octubre del año 2011 cuando familiares de Ortegón González encontraron su cuerpo dentro de su casa que se encuentra en la calle Morelia de la colonia Guadalupe, el cual recibió una de las peores muertes.

Dos sujetos ingresaron a su casa y al encontrar a su victima, trataron de estrangularlo con un cinturón pero el instinto de supervivencia lo llevo a luchar en contra de sus agresores.

Uno de ellos le estrelló un jarrón en la cabeza, mientras que el otro le dio varias puñaladas en su cuerpo hasta que arrojó el último suspiro y terminar en el suelo mirando a sus asesinos, hasta que el brillo de sus ojos se esfumó.

Tras darse a conocer el crimen, la casa fue sitiada por la policía quienes ingresaron para iniciar las investigaciones, encontrando en una de las habitaciones, cientos de veladoras y fotografías de habitantes pudientes de la ciudad, por lo que se le apodó como “El Chaman de los ricos”.

Como es costumbre, la Procuraduría General de Justicia del Estado se encargó de asegurar la vivienda mientras se realizaban las primeras investigaciones para poder dar con el paradero de los asesinos, logrando la captura de dos personas que dijeron ser jardineros de Ortegón González y se les señaló como los presuntos responsables.

Sin embargo, un juez los dejó en libertad, alegando que la confesión había sido obtenida por medio de tortura por parte de las autoridades policiacas y hasta el momento, no se ha podido entregar a la justicia a los responsables.

Tras ocurrido el crimen, los familiares de la victima se han negado a habitar la casa y según señalan los vecinos del lugar, esporádicamente se les ve llegar pero no permanecen mucho tiempo en el interior, debido al recuerdo de la tragedia que ocurrió años atrás.

El juguete de la muerte.

Lo que aparentaba ser una simple borrachera dentro de una cantina en la colonia Hipódromo, terminó en un violento asesinato en contra de un ex policía, quien se desempeñaba como escolta del dueño de un centro nocturno.

Martin Briones Baltazar se encontraba dentro del bar El Juguete, ubicado en la calle 11, esquina con cuatro de la colonia Hipódromo, acompañando a su jefe quien había decidido tomar unas cervezas en compañía de Ciro de la Fuente, propietario del antro de mala muerte.

Nunca se imagino que la mañana del primero de agosto del 2007, su vida acabaría en un instante tras recibir un disparo en la cabeza en manos del “Juguete”.

Según señalaron las autoridades en su momento, Ciro de la Fuente comenzó a discutir con Martin Ceniceros y al calor de las copas, este tomó una pistola con la que lo amenazó, interviniendo Martin Briones el cual pretendía desarmar al anfitrión para evitar que hiriera a su protegido.

Un solo disparo saló del arma y entró en la cabeza del escolta, quien terminó en medio del salón sin vida, mientras que el asesino emprendió la huida.

Ciro de la Fuente huyó a los Estados Unidos y con ayuda de la Interpol se logro su captura, siendo extraditado a este país para ser juzgado y hasta el día de hoy purga una condena por homicidio.

Tras cometerse el crimen, nunca volvieron a abrirse las puertas del bar “El Juguete” el cual fue saqueado por malvivientes y al paso de los años, se convirtió en el hogar de vagabundos.

Sin embargo, en muchas ocasiones se reportaron incendios en el interior y se tomó la decisión de cerrar cada acceso al edificio que hasta el día de hoy permanece abandonado, guardando en su interior el recuerdo de un asesinato.

Pelea en casa de las Artes.

Han sido muchas las historias que se cuentan sobre fenómenos paranormales que ocurren en la actual Casa de las Artes, ubicada en la calle Hinojosa de la zona centro, en donde años tras, un joven drogadicto fue asesinado por dos de sus alucinados compañeros y hasta el día de hoy, se asegura que el alma del “Barzobas” deambula por las habitaciones.

La casona fue construida como lugar de hospedaje para los ingenieros que venían a Altos Hornos de México para emplear sus conocimientos en la fundición del acero y para evitar tener que pagar en hoteles, decidieron levantar las columnas de una casa a pocos kilómetros de la siderúrgica.

Al paso de los años, la vivienda quedó en el abandono, siendo nido de malvivientes y drogadictos hasta que el 27 de marzo del 1995 se llevó a cabo uno de los asesinatos más famosos de la región centro del estado.

José Luis Barrón Vázquez, mejor conocido como “El Barzobas” contaba con 21 años cuando se introdujo en la casa que se encontraba abandonada y subió al segundo piso, acompañado por dos reconocidos drogadictos apodados “El Vampi”  y “El Romu” con quienes presuntamente se disponía a drogarse.

Una discusión entre ambos llevó a los dos sujetos a atacar al “Barzobas” a quien tras darle varias puñaladas en el estomago, le arrancaron la vida, solo para despojarlo del toxico que usaban para alucinar.

Tres días después, el pestilente olor alertó a los vecinos quienes dieron aviso a las autoridades y descubrieron el cuerpo sin vida de Barrón Vázquez.

Años después, la casa fue acondicionada para instalar la Casa de menores infractores o mejor conocida como “Casa Hogar” en donde comenzaron a reportarse múltiples apariciones de un ser a quien señalaron como el fantasma del Barzobas.

Posteriormente fue abandonada nuevamente y para evitar que una vez mas se convirtiera en refugio de malvivientes, las autoridades municipales instalaron La Casa de las Artes, en donde hasta el día de hoy, policías aseguran que el fantasma sigue rondando el lugar.

Crimen casi perfecto en la Obrera.

Este es sin duda el crimen que mas conmoción generó entre la población y lleno de coraje después de que los presuntos responsables del doble homicidio de las hermanas López de la Torre, fueran liberados.

Fue el 25 de diciembre del año 2009 cuando se descubrió el cuerpo sin vida de las hermanas Elsa y Ana María, en el interior de su domicilio ubicado en la calle Secundaria Uno de la colonia Obrera Norte.

La víspera de navidad, las mujeres dieron acceso a sus asesinos a quienes presuntamente conocían desde hace tiempo, sin imaginar que no volverían a ver la luz del día.

Ambas fueron asesinadas a puñaladas y sus cuerpos terminaron en dos habitaciones, dándose el tiempo los asesinos de limpiar la sangre que habían derramado, buscando no dejar indicios que pudiera ayudar a dar con su captura.

La mañana siguiente, la calle fue rodeada por policías y curiosos, quienes no daban crédito a lo que les había ocurrido a las hermanas.

Las puertas y ventanas no fueron forzadas y la alarma de seguridad fue desactivada desde el interior, por lo que no hubo algún vecino que observara algo sospechoso en el lugar, pero en el interior se llevaba a cabo uno de los asesinatos mas horrendos en la historia de Monclova.

Pasaron muchos años y la policía logro la captura de dos presuntos responsables, quienes fueron ubicados gracias a que una mujer cercana a ellos, utilizaba alhajas de las victimas, siendo estos presentados ante el juez, quien meses después, los dejo en libertad por falta de pruebas.

No hubo quien quisiera habitar la casa de las victimas, pues el simple hecho de saber que en el interior ocurrió un doble homicidio, provocó que nadie quisiera poner un pie en el interior, a menos que conviviera a diario con  la muerte.

Hace aproximadamente un año, la casa paso en manos de una funeraria de la localidad, los cuales se encargaron de realizar modificaciones en la parte trasera, para poder instalar una capilla de velación, mientras que en la parte frontal, la fachada permanece intacta, como el día en el que ocurrió el crimen.

Estas son tan solo algunas casas que han permanecido en el abandono por parte de los familiares de antiguos propietarios, quienes para tratar de olvidar los trágicos sucesos, han intentado vender los inmuebles, logrando solo unos cuantos su cometido pero aun así, continúan siendo casas marcadas por la muerte.

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