Número cero

Por José Buendía Hegewisch

El cuento del lobo y el covid

Como en el cuento del lobo, pareciera que en México no creemos que el rebrote del covid pueda superarnos como sucede con Europa o EU. Las gráficas de contagios y defunciones se estacionaron en una meseta tras la reapertura económica, a diferencia del descenso en esas zonas. Otra vez ronda la idea de que somos atípicos y posiblemente perdamos de nuevo una oportunidad de sacar lecciones de la pesadilla de la segunda ola que rebasa la energía mundial o ¿será que la inacción es reconocimiento tácito de que el gobierno piensa que poco se podrá hacer más que esperar la vacuna sin cerrar la economía?
Sin embargo, las alarmas se prenden sin directrices del gobierno federal y deja acciones descoordinadas en los estados, como Jalisco, donde se restringirá la movilidad con un botón de emergencia. En cualquier caso, la recuperación económica depende de la evolución de la pandemia.
Transcurrieron 7 semanas entre la reapertura en los estados y el regreso a semáforo rojo en Chihuahua por un rebrote. En las próximas semanas podrían sumarse otros siete, incluida la CDMX, que está en vilo de una confusa señalización naranja con llamado de alerta. Si se mantiene el incremento de hospitalización, ha advertido Claudia Sheinbaum, volverían a suspenderse actividades económicas en noviembre, a pesar de que el Presidente desestimara un rebrote. Las contradicciones de los mensajes gubernamentales nuevamente generan confusión y reflejan la politización del manejo de una pandemia de la que ninguna autoridad quisiera pagar la factura política.
Pero lo cierto es que ahora la arremetida del virus encuentra a un país más confrontado que en marzo pasado por el choque entre la Federación y los estados de la Alianza Federalista, algunos de los cuales podrían volver a semáforo rojo, Coahuila y Nuevo León. La descoordinación es mayor que al inicio del confinamiento; y a nivel municipal hay franca negligencia para impedir festejos, reuniones masivas o procesiones de fieles, como de Judas Tadeo, en San Hipólito, en la capital.
Peor aún, autoridades y políticos se visibilizan como foco de contagio y los espacios legislativos se presentan como ejemplo de negligencia para evitarlo. Una lista de senadores que dieron positivo se reveló los últimos días tras sesiones como la aprobación de la eliminación de fideicomisos, que fue la última para el morenista Joel Molina. Más de 31 diputados con covid, por ejemplo, el coordinador del PVEM, Arturo Escobar, y la jefa de Gobierno días después de aceptar dejar a la ciudad en naranja por la presión del gobierno y de López-Gatell.
El Presidente cree que la pandemia ha tratado mejor a México que a otros con “mejor potencial económico”, a pesar de que el contagio supera 900,000 casos. La estrategia oficial se concentra en la atención hospitalaria para evitar las defunciones más que en medidas para prevenir y evitar los contagios, en una priorización que recuerda el enfoque del contagio de rebajo para crear inmunidad, como Gran Bretaña y Suecia, en un principio.
Sigue sin verse una estrategia común de test, rastreos, cuarentenas y cierres “quirúrgicos”, salvo, quizá, esfuerzos solitarios en algunos estados y en la CDMX, sin apoyo suficiente da la Federación. Privilegiar la contención en hospitales sobre el contagio es un riesgo mayúsculo si muere el 70% de los que llegan a cuidados intensivos. Por lo demás, la estrategia parece depender de la vacuna, para la que sí ha previsto tomar 33,000 millones de pesos del Fondo de Salud para pagar su apartado. En el peor escenario, la vacuna, según Ebrard, llegaría en marzo de 2021. Nadie quiere regresar a un confinamiento como el de marzo, pero, ¿puede el gobierno aguantar hasta entonces el aumento de las cifras sin corregir errores?
La falta de acuerdos también puede verse en la compra de la vacuna, el mayor esfuerzo del gobierno contra la pandemia. A causa de la politización sobre su manejo, las instituciones responsables para enfrentar la emergencia y coordinar a los estados, como el Consejo de Salud, sigue sin funcionar. La centralización de la política de salud en la subsecretaría de López-Gatell se mantiene contra viento y marea, a pesar de que las alarmas están prendidas en Chihuahua y ahora también en Jalisco. ¿Cuánto tiempo aguantará esta estrategia si se retrasa la vacuna?

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