Migran de ejidos en busca de sustento

La crisis económica obligó a María de la Luz a salir de su casa, en el ejido Mesón del Norte, y recorrer varios kilómetros hasta llegar a la cabecera municipal de Ramos Arizpe para vender gorditas, y encontrar un sustento económico para su familia.

Para esta mujer, el día comienza a las 3 de la mañana cuando se levanta a preparar los guisos de chicharrón, picadillo, huevo, deshebrada, queso, y papa con los que elabora una de las comidas más demandadas por la gente.

Al filo de las 5:30 horas emprende el camino y una hora más tarde ya está instalada en el cruce del bulevar Gustavo Díaz Ordaz, casi con Jaime Benavides Pompa, en la colonia del Valle.

“Como la mayor parte de la gente andamos apurados por dinero, mi esposo se dedica al ganado y no son buenos tiempos; en los ranchos está más difícil. Así es que decidí entrarle, es la primera vez que trabajo, pero ahí me voy haciendo de clientela”.

María de la Luz trabaja en este sitio de lunes a sábado, desde antes de las 7 de la mañana y casi hasta el mediodía, según hayan sido sus ventas.

Al igual que muchas otras ramosarizpenses, encontró en la comida el camino para generar más ingresos y, específicamente, apoyar los estudios universitarios de dos de sus hijos.

“Gracias a Dios ya tengo a dos graduados, un ingeniero y una licenciada, y ahora vamos por otros dos que estudian ingeniería. La verdad sí tengo buena sazón, y a le gente le va gustando, así es que invito a todo el que pase por aquí para que desayune unas ricas gorditas de harina”.

A la semana, María de la Luz elabora casi 180 gorditas con lo que puede obtener ingresos superiores a los que encontraría en cualquier fábrica.

El trabajo es arduo, sobre todo los fines de semana cuando hay más demanda, sin embargo, el anhelo de la profesionalización de sus hijos la mantiene en pie.

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