¿Quién es mejor para México, Biden o Trump?

Pablo Hiriart

Uso de Razón

MIAMI, Florida.- Si le va bien a Estados Unidos, a México le puede ir bien.

Pero si le va mal a Estados Unidos, sin duda a México le va a ir mal.

Por muy próspera que esté la economía de Estados Unidos, como fue en 2019, a México le va mal sin condiciones internas que alienten la actividad económica.

Nuestro crecimiento en 2019 fue nulo, negativo, bajo cero, sin pandemia y con Estados Unidos creciendo a tasas se 2.5 o tres por ciento.

La llave para crecer la tiene el gobierno de México. Salvo que a Estados Unidos le vaya mal, como es el caso de este año 2020.

Ideologías y filias aparte, y sentido común por delante: la economía de Estados Unidos sólo se va a recuperar cuando se controle la pandemia.

Eso lo tiene claro Biden y no Trump.

Prioridad número uno de Biden: controlar el Covid y reducir sus efectos en la economía.

Lo dijo el sábado en su natal –y clave– Pensilvania: “Lo primero es controlar el coronavirus, sin eso nada va a funcionar”.

Trump dio su punto de vista en Carolina del Norte: “Encienda la televisión: Covid, Covid, Covid, Covid. Un avión se cae y mueren 500 personas, y los medios no hablan de eso: Covid, Covid, Covid, Covid”.

De nuevo el sentido común: la primera condición para modificar una realidad adversa es asumirla. Trump no lo ve así, como dijo el 13 de marzo: “No asumo ninguna responsabilidad”.

Los muertos suman más de 220 mil, viene una nueva ola de casos, tenemos picos históricos de contagios, y el presidente dice que “ya doblamos la curva”, “somos un ejemplo, otros países nos felicitan”. Y la pandemia es algo que “va de salida”, “la gente está cansada de oír a Fauci y esos idiotas”.

Realidad que se niega es imposible modificar.

¿Qué plan vas a tener para revertir una adversidad que niegas o minimizas?

Y sin controlar el Covid no habrá recuperación económica.

A México le conviene un Estados Unidos próspero en lo interno y fuerte en el mundo.

Con Trump, Estados Unidos ha perdido liderazgo y cedido terreno ante China en todo.

Se salió de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con lo que le regaló el liderazgo a China en el tema de la salud global.

Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París porque no cree en el cambio climático, y también le regaló ese liderazgo a China, que ha multiplicado sus inversiones en África y Sudamérica para obtener litio y cobalto, que son insumos de las baterías de coches eléctricos, de los cuales China tiene 99 marcas.

En cambio Trump ha derogado o inhabilitado más de un centenar de normas de protección ambiental en Estados Unidos. Esas modificaciones “agregarán mil 800 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero a la atmósfera en 2035”, publicaron el pasado 20 de septiembre los científicos Nadia Podjovic y Brad Plumer.

Trump está del lado equivocado de la historia. Eso conduce a pérdida de liderazgo.

Ha deteriorado las alianzas de Estados Unidos con Asia y Europa. La OTAN, la Unión Europea y Japón fueron castigadas por Trump durante su mandato.

Algunos aliados naturales suyos, más instruidos (Trudeau y Macron), se burlan de él. No lo respetan.

Fortaleció lazos con dictaduras, en detrimento de sus aliados, como la de Corea del Norte, que en lugar de frenar su programa de desarrollo de armas nucleares lo ha expandido en estos cuatro años.

Por el contrario, Biden escribió en mayo: “Estados Unidos tiene que ponerse duro con China. La manera más efectiva de encarar ese desafío es construir un frente unido de aliados, de socios estadounidenses para enfrentar los comportamientos abusivos y violaciones a derechos humanos en China”, país que, apuntó, “es una dictadura y busca una hegemonía global”.

A México, como país, le conviene que gane Joe Biden.

Como proyecto político, a la actual administración, la 4T, le conviene que gane Donald Trump.

Primero, porque apostaron por Trump, le ayudaron y se la jugaron con él.

Trump no tiene más agenda con México que la migración.

Si el gobierno mexicano continúa –de manera eficaz– con la Guardia Nacional (Ejército) en el norte, puede hacer lo que le venga en gana en democracia, Estado de derecho y medio ambiente.

Ambos presidentes comparten su desdén por el Estado de derecho.

Trump siente una inclinación inercial por los autócratas.

Los dos presidentes coinciden en que las energías limpias son “un sofisma”.

Con Trump o con Biden, cualquiera que gane, vamos a tener un problema serio, porque interfiere en la vida interna de Estados Unidos: el crecimiento de los cárteles del narcotráfico. Toda la heroína y drogas sintéticas entran por México.

De esa no nos vamos a escapar con ninguno.

Biden tiene una agenda clara: controlar la pandemia y apoyar a la economía con nuevos estímulos fiscales. Y cambio climático e ‘infraestructura verde’.

La agenda con México volverá a ser integral: comercio, migración, seguridad, democracia, medio ambiente, cooperación tecnológica e intercambio académico.

A México le conviene que gane Biden.

Al proyecto de la 4T le conviene que gane Trump.

Los países están por encima de los proyectos personales, aunque haya quienes quieran fundir y confundir.

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