La inmaculada percepción

Por Vianey Esquinca

Maldita pandemia

• Esta pandemia que nada más no se doma, aunque el mandatario lo haya decretado una decena de veces.

Debe ser muy fastidioso para el presidente Andrés Manuel López Obrador tener que crear todos los días, nuevos y mejores distractores para evitar que la gente centre su atención en la pandemia por covid-19.

Esa maldita pandemia que nada más no se doma, aunque el mandatario lo haya decretado una decena de veces, lo ha obligado a tener que poner en ridículo a “sus expertos” con tal de mantener su discurso triunfalista y alejado de la realidad.

Una prueba más de ello es que la semana pasada, mientras el secretario de Salud, Jorge Alcocer, señalaba que se asomaba un posible rebrote de la pandemia y el subsecretario Hugo López-Gatell, que: “hay signos tempranos de un repunte, de un rebrote, que todavía podemos atenuar”, el Presidente los corregía diciendo: “no hay todavía rebrotes, hay algunos estados en donde ha aumentado el contagio, pero no se puede hablar de un rebrote”. O sea, conforme dicen una cosa, dicen otra.

Sí, el mandatario que ha dicho que sigue las instrucciones de sus expertos-científicos-todólogos, demostró una vez más que lo hace siempre y cuando digan lo que él quiere. A eso ya está acostumbrado López-Gatell que le ha tenido que vender el alma, su reputación como científico y su prestigio como médico para adecuar sus declaraciones a gusto de su jefe supremo. Así, una vez más, tuvo que echarse para atrás y declarar que “el Presidente está viendo integralmente la nación en muchos campos que a nosotros no nos corresponde atender”.

La pandemia ha provocado también declaraciones tan bizarras por parte del Ejecutivo como que “no mentir, no robar y no traicionar ayuda mucho para que no dé coronavirus”, para darse cuenta después que entre los políticos contagiados estén Mario Delgado, Yeidckol Polevnsky, los secretarios de Marina y Defensa Nacional; Irma Eréndira Sandoval, titular de la Secretaría de la Función Pública y Arturo Herrera, secretario de Hacienda, entre otros muchos morenistas y funcionarios de la 4T.

Para el Presidente que ha dicho que no miente, debe ser ridículamente difícil tener que morderse la lengua señalando que tiene a los mejores especialistas, médicos y científicos no sólo de México ¡sino del mundo!

Ayer nuevamente, durante la clausura de la 111 Asamblea Ordinaria del IMSS, volvió a declarar que ya pasó lo peor de la pandemia, cuando la OMS está alertando sobre un momento crítico en la pandemia debido al aumento exponencial de casos de covid. Como siempre, López Obrador lo ve a su manera: “Puede que haya más casos, pero tenemos menos defunciones, menos fallecimientos”. Por todo eso, el cuerpo de expertos del gobierno federal debería, junto con el Presidente, pedir disculpas por las casi 90 mil muertes que ha cobrado el virus, y que ha hecho que México se coloque como el país con más muertes de personal sanitario y médico del mundo, de acuerdo con la prestigiosa revista científica The Lancet y Amnistía Internacional.

Ese pésimo manejo del gobierno federal para dar los lineamientos adecuados, y la falta de destreza de los gobiernos estatales ha hecho que algunos estados estén en la tablita para retroceder en el semáforo epidemiológico, lo cual sería catastrófico para varios sectores económicos del país que no soportarían otro cierre de actividades.

Esa maldita pandemia, que le vino como anillo al dedo al Presidente, ha sido la maldición de los mexicanos en términos de salud y de economía. Y mientras el Presidente juega a que no pasa nada, los sectores económicos siguen luchando contra la incertidumbre y la gente a buscar un equilibrio entre regresar a su vida y no contagiarse.

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