Uso de Razón

Por Pablo Hiriart

Tres patadas de ahogado y un editorial trepidante

MIAMI, Florida.- Donald Trump siente que se ahoga y ayer lanzó tres manotazos contra sus más leales y cercanos colaboradores, pues como populista clásico se niega a admitir errores porque las divinidades no se equivocan.

Aunque de él cabe esperarlo todo, fue un acto de desesperación la entrevista que concedió a María Bartiromo, conductora de la cadena Fox, en la que se descosió como hilo de media contra su leal secretario de Estado, contra el procurador general y contra el director del FBI.

Ellos tienen la culpa de que su campaña no levante y, por lo visto, no levantará en las tres semanas que faltan para la elección.

Reprendió públicamente al secretario Mike Pompeo por no sacar más papeles del correo electrónico de su antecesora Hillary Clinton.

Al fiscal William Barr le reprochó que no tenga enjuiciados al expresidente Obama y a su actual contendiente Joe Biden, más su adversaria en las elecciones pasadas, Hillary Rodham Clinton.

Se declaró decepcionado del director del FBI, que él nombró, Christopher Wray, porque desestimó la posibilidad de fraude con los votos por correo.

Son tres colaboradores que se la han jugado de tiempo completo con el presidente, pero la lealtad no puede ser ciega como para caer en el absurdo.

De su amigo, el procurador William Barr, dijo que de no sentar en el banquillo de los acusados a Clinton, Obama y Biden, pasaría a la historia como un fiscal general que “tristemente” no cumplió sus funciones contra “esos criminales”.

“Bill tiene que moverse… y acusar por sus crímenes a Obama y a Biden. También a (Hillary) Clinton. Sólo así obtendremos satisfacción, a menos que yo gane”, dijo en televisión el presidente de Estados Unidos.

Ahí mismo rechazó participar en el próximo debate con Biden, programado para el jueves de la siguiente semana en el Centro de las Artes, aquí en Miami, pues “no voy a perder el tiempo en un debate virtual”, como lo acordó el comité organizador, ya que tiene coronavirus.

Mike Pompeo, quien rompió la legalidad interna del Departamento de Estado al participar, desde Jerusalén, en la Convención Republicana para apoyar a su jefe y amigo Donald Trump, también fue objeto de la reprimenda pública, porque en su opinión no ha actuado con la energía que debería.

Disgustado con su colaborador más cercano, Trump dijo en la entrevista que “Mike Pompeo tendría que publicar información nueva sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton”.

Esos papeles, dijo, “se encuentran en el Departamento de Estado, pero Mike Pompeo no ha podido sacarlos, lo que en realidad es muy triste. No estoy contento con él por esa razón. No pudo conseguir eso. No sé por qué. Dirige el Departamento de Estado, puede sacarlos”.

Trump se siente traicionado por el director del FBI, Christopher Wray, quien declaró ante el Congreso que “no hay ninguna evidencia” del fraude por correo del cual habla el presidente.

“Ha sido decepcionante” la postura del jefe del FBI, nombrado por él, pues “dice que no ve las boletas (por correo) como un problema”.

Todos tienen la culpa, menos él, de lo que arrojan las encuestas levantadas después del debate con Biden.

La encuesta en The Economist/YouGov da una ventaja de diez puntos a Biden sobre Trump.

Reuters/IPSOS obtuvo un resultado similar: Biden arriba por doce puntos.

Y la que seguramente más le dolió a Donald Trump: Fox News, su casa, arrojó que el presidente está diez puntos debajo del candidato demócrata.

Ayer mismo, The New York Times publicó un editorial institucional sin rodeos ni desperdicio, bajo el título: “Elija a Biden, América”.

Se trata de un vibrante llamado a rescatar a Estados Unidos de la polarización y el encono en que lo ha instalado Donald Trump.

“Biden ha prometido restaurar el alma de Estados Unidos. Es un doloroso recordatorio de que el país está más débil, más enojado, menos esperanzado que hace cuatro años”, señala el Times, y sostiene:

“En medio de un caos implacable Biden ofrece, a una nación ansiosa y agotada, algo más allá de la política y la ideología. Su trayectoria tiene sus raíces en la constancia, la compasión y la decencia… Biden abrazaría el Estado de derecho y restablecería la confianza pública en las instituciones democráticas. Devolvería el respeto por la ciencia y la experiencia al gobierno”.

Así es que mientras Trump ataca a los científicos, a los medios de comunicación, a las instituciones, y exige al fiscal general perseguir a sus adversarios, el electorado de este país, por lo que vemos hasta ahora, ha volteado a ver la experiencia, madurez emocional y buena fe de Joseph Biden.

El diario más influyente del mundo explica por qué.

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