Nudo gordiano

Por Yuriria Sierra

Inmunes

Está de vuelta tras un fin de semana de hospitalización y lleno de desinformación. Que si requirió oxígeno o que sólo presentó síntomas leves. Que quién fue el foco de su contagio, que cuántas personas más fueron infectadas al interior de la residencia donde despacha

“Tal vez soy inmune…”, las primeras palabras de Trump al regresar a la Casa Blanca. El presidente que resiste al virus que ya cobró la vida de más de un millón de personas en el mundo. Dos de cada diez de ellas en su país. El mandatario que, a pesar de su contagio, no cesó su proselitismo para lograr la reelección. Está de vuelta tras un fin de semana de hospitalización y lleno de desinformación. Que si requirió oxígeno o que sólo presentó síntomas leves. Que quién fue el foco de su contagio, que cuántas personas más fueron infectadas al interior de la residencia donde despacha. Que no está grave, pero lo medicaron como si lo estuviera. Que su talante es tal que incluso se dio la oportunidad de salir dentro de una camioneta para saludar a sus seguidores postrados en las afueras del hospital en Maryland al que llegó el viernes. Que está mejor que nunca, mejor incluso que hace 20 años. Que no hay nada que temerle a la covid-19. Que mejor se concentren sus ciudadanos en ir a las urnas. Que, como en ningún otro país, se desarrollaron en EU tratamientos altamente eficaces. Que, aun con su contagio, la prensa que “no lo quiere” critica sus gestos con quienes le dan su apoyo. Que, a pesar de las circunstancias, es un presidente que trabaja y da resultados. “¡Empleos, empleos, empleos! ¡Buenas noticias para EU!”, escribió en Twitter horas antes de salir del hospital. Twitter, su escenario preferido y único frente en su aislamiento.

Ahí está Donald Trump. Y es una narrativa a la que le sacará todo el provecho. Durante la conferencia ofrecida ayer, los médicos se rehusaron a informar si estaba libre del virus o si sólo regresó a casa por tener síntomas que no requerían vigilancia médica estricta. Alimentaron la historia de que no está fuera de peligro, que incluso está en un terreno desconocido, por el tipo de tratamiento que recibió (remdesivir, dexametasona y fármacos aún en proceso de investigación). Horas antes, su vocera confirmó estar contagiada, con ella ya son diecisiete personas del círculo inmediato del estadunidense que han dado positivo. Éste es el giro que dio la campaña de Trump en los últimos días. El del héroe en medio de la incertidumbre. Él parece disfrutar ese papel, ¿qué otro capital electoral tiene?

Y varios miles de kilómetros al sur de D.C., aquí, Andrés Manuel López Obrador volvió a retar las medidas sanitarias. El anuncio era importante: con inversión en infraestructura, gobierno e iniciativa privada buscan reactivar la economía. El asunto es que, ante los rebrotes en varias partes del mundo, el contagio de Trump y los más de 79 mil mexicanos muertos por la pandemia, fueron convocadas 16 personas al templete en Palacio Nacional. De ellos, además del Presidente, otros cinco funcionarios dejaron el cubrebocas en casa. Lo mismo hicieron dos empresarios. Los asistentes entraron por distintos accesos, sin someterse a un último filtro sanitario previo a la firma. Y es que, para la conferencia, se colocaron sillas a menos de un metro de distancia. Además, todos firmaron con la misma pluma, no hubo gel antibacterial. Mucho anuncio, poca responsabilidad para emitir un mensaje de que las autoridades entienden el momento del mundo, que aún no salimos de la emergencia sanitaria. Aquí también el Presidente parece disfrutar ese papel, aunque no esté en campaña. ¿Inmune también?

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