Trizas y Trazos

Por Antonio Zamora

A medida que varios de estos hombres envejecían, se tornaban más y más obsesivos con la pureza de lo que comían…

El norcoreano Kim Il-sung, por ejemplo, ordenó que sus granos de arroz fueran seleccionados uno por uno y creó un instituto cuyo único propósito era encontrar la manera de prolongar su vida…

El jefe del partido Comunista de Rumania Nicolae Ceausescu irritaba a los homólogos a los que visitaba pues llegaba con toda su comida…

A Tito, el líder de la vecina Yugoslavia, le sorprendió su insistencia en tomar jugos de vegetales crudos con un popote, mientras rechazaba cualquier alimento sólido…

La vasta mayoría de los dictadores eran de origen humilde, lo que significaba que sus platos favoritos distaban mucho de ser del estilo de El Cordón Azul…

Aunque era espléndido cuando recibía a la realeza y a estrellas de teatro y cine, lo que le fascinaba comer a Tito era un pedazo de grasa de cerdo caliente…

Cuando estaba en casa, la debilidad de Ceausescu era un estofado hecho con un pollo entero… patas, pico y demás…

El piadosamente católico Antonio Salazar de Portugal adoraba las sardinas, que le recordaban de su infancia, cuando tenía que compartir una sola sardina con su hermano…

Entre los sujetos que investigamos, revelan las escritoras, algunos de los más conocidos -Adolf Hitler, Mao Zedong y Benito Mussolini- sufrían de problemas digestivos debido al estrés de las gigantescas responsabilidades que cargaban sobre sus hombros…

La flatulencia crónica de Hitler puede haber sido la razón por la que se volvió vegetariano y permitió que un curandero llamado Theodoro Morrell lo medicara con hasta 28 pociones distintas, incluyendo una hecha con extracto de heces de campesinos búlgaros…

A Muammar Gaddafi, en cambio, no le molestaba su flatulencia, que era famosa…

A Mussolini, en medio de la Segunda Guerra Mundial, tuvo que examinarlo un doctor nazi cuyo diagnóstico fue que estaba peligrosamente estreñido…

En contraste, Mao Zedong, un carnívoro apasionado, fue de por vida un mártir de sus “necesidades”: “Como mucho y excreto mucho”, reportó en una carta a un camarada…

Mucho después, en una visita a la Unión Soviética para encontrarse con Iósif Stalin, se enfureció pues no pudo defecar debido a que el tipo de inodoro al que estaba acostumbrado no existía en Moscú…

Stalin parece haber tenido una constitución de hierro… en su casa de campo en Kuntsevo se servían deliciosas especialidades georgianas junto con abusivos juegos de poder…

Duraban de las 11 de la noche a las 5 de la mañana, y eran una forma de tortura refinada gracias a la participación obligada en juegos de bebedores, canciones y danzas…

El exceso de alcohol mezclado con el miedo paralizador y las bromas crueles dejaron una vez a Nikita Khrushchev en un estado miserable, incapaz de mantener el equilibrio e incontinente…

La única manera que encontró el camarada Tito de Yugoslavia para evitar tal destino fue vomitar adentro de las mangas de su chaqueta.

Al parecer, Ferdinand e Imelda Marcos también disfrutaban de veladas retadoras, aunque un poco menos brutales…

En una ocasión, Imelda le ordenó a todos los altos mandos del ejército filipino que se vistieran como mujeres para una de las fiestas de cumpleaños de su marido…

El vegetariano Hitler hablaba durante la comida sobre lo que ocurría en los mataderos ucranianos de tal manera que sus invitados carnívoros no podían seguir comiendo…

Sin embargo, es difícil imaginarse que una conversación de ese estilo hubiera hecho que ni Jean Bedel Bokassa, de la República de África Central, ni Idi Amin, de Uganda, ni Francisco Nguema, de Guinea Ecuatorial, perdieran el apetito…

Hay fuertes sospechas de que todos ellos pecaron de canibalismo…

Los degustadores inevitablemente eran imprescindibles y muy valorados entre los más crueles y paranoicos de estos personajes…

Hitler  tenía15 degustadoras a mano durante los años de la guerra: nada llegaba a su mesa hasta que se confirmara que las chicas seguían vivas 45 minutos después de ingerirlo…

El hijo de Saddam Hussein, Uday, fue golpeado y encarcelado por matar a uno de los degustadores que servían a su padre…

Ceausescu de Rumania nunca viajaba sin su oficial de seguridad, quien además era químico e iba equipado con un laboratorio móvil para examinar la comida…

Pero al final, por más degustadores, químicos, caprichos y meticulosidades, nada los iba a salvar de lo que nos espera a todos: la muerte… que para muchos de ellos fue violenta…

NOS LEEMOS MAÑANA..

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