Opinión

Por Ricardo Homs

La heroica clase media

Aprovechando la conmemoración de un aniversario más del inicio de la lucha por la independencia es bueno reflexionar sobre el perfil de los iniciadores de esta gesta heroica que nos dio patria. ¿Cuáles fueron sus orígenes?
Don Miguel Hidalgo y Costilla no era un simple cura de pueblo que vivía de las limosnas de los feligreses. Más bien era un criollo con una excelente educación académica y gran cultura, además de solvencia económica. Doña Josefa Ortiz de Domínguez era la esposa de un alto funcionario gubernamental al servicio de la corona española y seguramente con un alto nivel de vida. Doña Leona Vicario tenía buena posición económica y su fortuna le fue confiscada por apoyar a los rebeldes insurgentes. Su esposo, Andrés Quintana Roo, un destacado abogado. Hermenegildo Galeana era criollo e hijo de hacendados españoles. A su vez, los insurgentes Allende, Abasolo y otros más, habían sido oficiales del regimiento de dragones de la reina de España.
Lo anterior nos indica que definitivamente son las clases medias, con sólida educación escolar, las que han propiciado los cambios significativos que constan en la historia universal. Aunque debemos reconocer que también hay muchos otros movimientos sociopolíticos surgidos de las clases populares, como el de Emiliano Zapata, por citar uno que fue muy significativo en la historia de México.
La educación escolar y la libertad de moverse socialmente con actitud segura estimula la toma de conciencia y el compromiso social, necesarios para realizar transformaciones reales en un país. Esas que significan evolución y no simples cambios sin rumbo y sin proyecto.
En los países altamente desarrollados económicamente, la clase media ha sido determinante para encauzar la vida democrática y por ello su voto cuenta para las grandes decisiones. Por ello en esos países la sociedad es demandante y exigente, capaz de enfrentar a los gobiernos que no cumplen con sus responsabilidades.
Generalmente la conformación demográfica de esos países tiene gráficamente la forma de una “campana de Gauss”. Esto quiere decir que quizá la población en pobreza corresponda en promedio a sólo un 10% del total de la población. Sin embargo, los ricos también son una minoría.
La clase media, esa que tiene la sobrevivencia resuelta, con buenas oportunidades laborales y servicios sociales de primera, en esos países representan ser la mayoría numéricamente, equivalente quizá a un 70 u 80% del total de la población. En México, según estadísticas de la AMAI representativas del 2018, los niveles socioeconómicos se distribuyen del siguiente modo.
La población de menores ingresos de todo México, las denominadas “D+”, “D” y “E”, en esas fechas sumaban 52.1% del total. La clase media, con sus tres subsegmentos que son “C-”, “C” y “C+”, en conjunto alcanzan el 41.3% del total de la población y las clases más privilegiadas, que son la “A/B”, suman únicamente el 6.6% del total.
Con ayudas gubernamentales en dinero, la gente en condición de pobreza nunca va a dejar de ser pobre, pues solo sobrevive con lo básico. El reto de México es brindar oportunidades para que los segmentos que viven en condiciones de pobreza, se integren a la clase media y con ello tengan acceso a educación de calidad y a un nivel de calidad de vida digno. ¿Usted cómo lo ve?
@homsricardo

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