Nudo gordiano

Por Yuriria Sierra

AMLO, galardonado

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, recibió el Ig Nobel, una sátira del que cada año entrega la Academia en Suecia

Andrés Manuel López Obrador es uno de los nueve líderes reconocidos en el mundo por su manejo de la emergencia sanitaria. Nos guste o no. Lo es. Y junto a él, otros mandatarios que han demostrado sus cualidades en el control de la pandemia.
Cuando vemos a territorios reingresar al confinamiento ante la amenaza de los rebrotes, en nueve naciones las cosas siguen su marcha. Y eso es justo lo que se galardona cada año en un auditorio de la Universidad de Harvard. Lástima que, por el covid-19, en esta ocasión el evento haya sido más discreto, por videoconferencia. Tan privado que nadie le preguntó a López Obrador al respecto en la conferencia de este viernes en Palacio Nacional. Valía la pena hacerlo. Aunque a contracorriente, su rigor sobre lo que la ciencia dice y lo que él ha hecho le valió ese reconocimiento.
No, no, el párrafo anterior no es broma. El premio, sí. ¡Ups! El Presidente mexicano recibió el Ig Nobel, una sátira del que cada año entrega la Academia en Suecia.
Este año, ante lo que ya sabemos, agregó una categoría a las cuatro que ya tenía. Ig Nobel de Educación en Medicina. Junto a Andrés Manuel López Obrador está el presidente Donald Trump, de Estados Unidos; Jair Bolsonaro, de Brasil; Boris Johnson, del Reino Unido; Vladimir Putin, de Rusia; Narendra Modi, de India; Alexander Lukashenko, de Bielorrusia; Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, y Gurbanguly Berdimu-hamedow, de Turkmenistán.
El argumento: “Por utilizar la pandemia viral covid-19 para enseñar al mundo que los políticos pueden tener un efecto más inmediato sobre la vida y la muerte que los científicos y los médicos”. ¡Auch!, pero, ¿alguien que refute esta afirmación?
Ese grupo no es nada honroso. Está el personaje que sugirió inyecciones de desinfectante y promete una vacuna que todavía no está aprobada, sólo para intentar su reelección; también el que calificó al coronavirus como sólo una gripita, aunque después se contagió y aun así salió a hablar con los periodistas sin portar cubrebocas; está el que dio golpe de timón, pero luego de muchos muertos; los que cuentan y cuentan contagios ya por millones; el que, además de la pandemia, está ocupadísimo reprimiendo las protestas tras una elección en la que se aseguró su permanencia en el poder tras al menos dos décadas; y el que de plano mejor ni sufrió con el registro de casos.
Y aquí: las estampitas, los llamados a salir cuando la indicación era quedarse en casa, el rechazo a portar cubrebocas, el discurso de que vamos bien, el criterio para medir el efecto de la emergencia sanitaria no en el número de muertos y contagios, sino en la ocupación hospitalaria.
Qué vergüenza que México esté en ese grupo, de tiranos y casi dictadores, de líderes que desbordan ignorancia y arrogancia. Esas cualidades los hicieron ganadores del reconocimiento que este año premió a quienes quisieron demostrar tener más conocimiento que médicos y epidemiólogos para atender el covid-19. Nuestro país merece mucho más que eso.

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