Trizas y Trazos

Por Antonio Zamora

Que le van a quitar el fuero al Presidente, pues si. ¿y qué? Responde la mayoría de la gente que no sabe de ¿dónde viene esa palabra?

Fuero es, dos puntos y seguido: “Palabra de Honor”

En el año de 1892 murió don Carlos Fuero. Una calle en la ciudad de Saltillo, Coahuila y una en Parral (México), llevan su nombre…

La historia es digna de ser conocida por ustedes, mis estimadas y estimados lectores…

A la caída de la ciudad de Querétaro,  quedó prisionero de los “Juaristas”, el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano…

Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero. La víspera de la ejecución del general don Severo del Castillo, dormía el Coronel Fuero, cuando su asistente lo despertó…

El General del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Fuero, se vistió de prisa  y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte…

No olvidaba que el General. don Severo del Castillo, había sido amigo de su padre…

– Carlos – le dijo el General, – perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor…

Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor llama al padre Montes y al licenciado José María Vázquez…

– Mi General – respondió el Coronel Fuero, – No creo que sea necesario que vengan esos señores…

– ¿Cómo? – se irritó el General Del Castillo. – Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan?

– En efecto, mi General – repitió el Coronel republicano. – No hay necesidad de traerlos. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que regrese…

El General Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel, era extraordinaria…

– Pero, Carlos – le respondió emocionado. – ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?

– Su palabra de honor, mi General – contestó Fuero – Ya la tienes – dijo don Severo abrazando al joven Coronel…

Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia: – El señor General Del Castillo, va a su casa a arreglar unos asuntos. Yo me quedaré en la celda en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted a despertar…

A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sóstenes Rocha, el encargado de la guardia le informó de todo lo sucedido…

Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente. Lo despertó moviéndolo…

– ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General del Castillo? – Ya volverá – le contestó Fuero. – Y si no lo hace, entonces me fusilas a mí…

En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera. – ¿Quién vive? – gritó el centinela…

– ¡México! – respondió la vibrante voz del General del Castillo. – Y un prisionero de guerra…

Cumpliendo su palabra de honor volvía Don Severo para ser fusilado…

El final de la historia es feliz. El General Del Castillo, no fue pasado por las armas. Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste a le informó a don Benito Juárez…

El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra el Coronel Fuero…

Ambos eran hijos del Colegio Militar; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución. Ambos hicieron honor a su palabra…

De ahí deriva también la palabra “Fuero”:  tener “Fuero” es tener un privilegio, que debe sustentarse en la palabra de honor y en un juramento o “protesto” como le llaman, que todos nuestros políticos han olvidado y hecho a un lado para gozar de canonjías, privilegios absolutamente extra-vagantes y fuera de la ley, en resumidas cuentas, para abusar del poder sin límites ni vergüenza…

También muchos de los que no son políticos han olvidado lo que es esa palabra para eludir sus responsabilidades, evitar sus compromisos y engañar, muchas veces hasta a sus más allegados, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo, a su empleador…

Qué tiempos aquellos en los que de verdad había gente bien nacida, con principios y moral…

NOS LEEMOS MAÑANA…

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