Opinión

Por José Elías Romero Apis

El derby presidencial 2024

En la actualidad, la experiencia recomienda no sólo considerar a los 3 o 4 notables sino, además, a aquellos que podrían llegar a notarse. Como en los grandes derbys, consideremos a 20 contendientes, porque las posibilidades se han ensanchado. No a 3, que nos limitan ni, tampoco a 50, que nos confunden

De acuerdo con la tradición política mexicana de los últimos 90 años, al finalizar septiembre del segundo año del sexenio, comienza a practicarse el juego nacional de la sucesión presidencial, que dura 3 años. Los presidentes mexicanos son protagonistas únicos, hasta el Informe y el Grito de ese año.
Después de esto, desde luego seguirá conservando intacto su poder imperial. Pero, la atención pública empezará a ser compartida. Esos son los precios de la democracia. La sucesión, es el único consuelo de los ciudadanos y del cual carecen los súbditos de las dictaduras. Esta distracción popular, se ha llamado derby presidencial.
Siempre han contendido varios que se notan mucho y otros que casi ni aparecen. Nada más, recordemos. En el segundo año, nadie hubiera apostado por Ruiz Cortines, por López Mateos, por López Portillo, por De la Madrid, por Salinas, por Zedillo, por Fox, ni por Calderón. En ese momento, 8 de 12 futuros presidentes no se veían entre los tres más favoritos. Más aún, de 12 sucesiones, sólo Peña Nieto y López Obrador arrancaron como favoritos.
En la actualidad, la experiencia recomienda no sólo considerar a los 3 o 4 notables sino, además, a aquellos que podrían llegar a notarse. Como en los grandes derbys, consideremos a 20 contendientes, porque las posibilidades se han ensanchado. No a 3, que nos limitan ni, tampoco a 50, que nos confunden.
Mi vida política ya no está en la cancha del juego, sino tan sólo, en la platea del espectador. Por eso, con la mayor frialdad yo consideraría, en este septiembre, a los siguientes 20, aunque modificara mi criterio cada mes. Desde luego, considero a algunos con más posibilidades que otros. Los comparto con ustedes, siempre alfabéticamente.
Entre los morenistas, ya despuntaron Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum. Entre los panistas, Javier Corral, Mauricio Vila y Francisco Domínguez. Entre los priistas, Omar Fayad, Quirino Ordaz y Claudia Pavlovich. Entre los perredistas, Silvano Aureoles. Por MC, Enrique Alfaro. Ya llevamos once.
Además, también están muy bien equipados Juan Manuel Carreras, Francisco García Cabeza de Vaca, Alfredo del Mazo, Carlos Mendoza Davis, Esteban Moctezuma, Zoe Robledo, Diego Sinhue, entre otros. No descarto que compitieran, con partido o sin partido, Margarita Zavala y alguna figura empresarial. Quizá, Carlos Slim. Quizá, otro más joven. Ya llegamos a 20.
Por diversas razones que no alcanzo a comprender, creo que hay algunos han jugado en contra de ellos mismos. Miguel Barbosa, Cuauhtémoc Blanco, Jaime Bonilla, Mario Delgado, Hugo López Gatell y Jaime Rodríguez Calderón se han encargado de vulnerar sus posibilidades, si es que las tuvieron.
Sugiero no reírse de mi lista, porque la historia mucho se ha reído de los incrédulos. Son muchos los anotados, porque es casi seguro que la contienda 2024 no la ganarán partidos, sino las personas. Los partidos, como tales, llegarán muy quebrantados, según se adivina. O porque no hubieran satisfecho como gobierno o porque no hubieran satisfecho como oposición.
Por último, debemos tener en cuenta que se irán eliminando, por lo menos por 13 causas que la historia ha demostrado. Como en los grandes derbys, porque se tropezaron y cayeron. Porque los golpearon y perdieron el paso. Porque cometieron falta y los descalificaron. Porque se cansaron y se rezagaron. Porque se apresuraron y se vaciaron. Porque se retrasaron y se alejaron. Porque los estorbaron y se encajonaron. Porque no calcularon y se equivocaron. Porque era novatos y se engañaron. Porque eran temerosos y se asustaron. Porque era lentos y los rebasaron. Porque eran inferiores y los superaron. Porque tuvieron mala suerte y los vencieron.
Este lunes 14, Pascal Beltrán del Río empezó a abrir los nombres del morenismo y eso me recordó que, a pesar de nuestros problemas de salud, de economía, de seguridad, de honestidad y de gobernabilidad, ya está arrancando el derby presidencial 2024.

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